La Isla de Pascua, Rapa Nui para su gente, es el lugar habitado más aislado del planeta y uno de los sitios arqueológicos más enigmáticos que existen. Está en medio del Pacífico, a miles de kilómetros de la costa chilena, y en su superficie hay cerca de mil moai: esas cabezas y torsos gigantes de piedra volcánica que talló una civilización polinesia y que siguen sin tener una explicación cerrada.
Pertenece a Chile y forma parte de la Región de Valparaíso, aunque culturalmente es Polinesia. Se habla rapanui además de español, los nombres, la música, la danza y la comida son polinesios, y esa doble identidad es una de las cosas más interesantes del destino. Llegar acá es visitar Chile y salir de Chile al mismo tiempo.
Es chica y se recorre entera, y eso es una ventaja enorme. Tiene el tamaño aproximado de una ciudad mediana y todos los sitios arqueológicos están a menos de una hora del único pueblo, Hanga Roa. Con cuatro o cinco días se ve todo con calma; con dos se ve la mitad y se vuelve con la sensación de haber corrido.
Lo que hay para hacer es arqueología, paisaje volcánico y mar. Los ahu con sus filas de moai, el cráter donde se tallaban, la aldea ceremonial del hombre pájaro, playas de arena coralina y buceo en aguas de una transparencia excepcional. El detalle está en qué hacer en Isla de Pascua.
El acceso es caro y limitado, y conviene saberlo de entrada. Hay una sola aerolínea que vuela hasta acá y un solo origen habitual, Santiago, con un vuelo de más de cinco horas sobre el océano. Eso hace que el pasaje sea el gasto más alto del viaje y que la disponibilidad en temporada se agote con mucha anticipación.
Hay reglas de ingreso y de circulación que no existen en el resto del país. La estadía tiene un tope de días, hay que presentar un formulario previo, alojamiento registrado y pasaje de regreso, y en los sitios principales solo se entra con guía local. No es burocracia inútil: es lo que permitió frenar el deterioro del patrimonio.
Y una advertencia de expectativa que ayuda a disfrutarla. Rapa Nui no es un destino de playa ni de vida nocturna: es un lugar de silencio, viento y piedra, donde lo que impresiona es la escala del misterio y no la infraestructura. Quien viene por eso se lleva uno de los viajes más fuertes de su vida. Antes de reservar mirá el clima de Isla de Pascua.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"