Mar del Plata es la historia de cómo un balneario de elite se convirtió en el destino de todos. Ese giro es el que explica la ciudad que se ve hoy.
El saladero y la fundación. Todo empieza en 1857 con un saladero instalado en la desembocadura de un arroyo, en lo que hoy es Punta Iglesia. Fue un fracaso comercial, pero dejó gente y una infraestructura mínima. Sobre eso, Patricio Peralta Ramos gestionó el reconocimiento del pueblo, y el 10 de febrero de 1874 el gobernador bonaerense firmó el decreto que le dio nombre: Mar del Plata. La ciudad cumplió 150 años en 2024.
El tren, que es el verdadero fundador del balneario. El 26 de septiembre de 1886 llegó el ferrocarril desde Buenos Aires, y ahí cambió todo: sin tren no hay Mar del Plata turística. Ya en 1880 había abierto el Hotel Bristol, y entre 1912 y 1913 se completó la Rambla Bristol, de estilo academicista francés, con el Paseo General Paz diseñado por Charles Thays. Era la época en que le decían "la Biarritz argentina" y era el balneario exclusivo de la aristocracia porteña. Para dimensionarlo: en la temporada 1930-31 llegaron 65.010 pasajeros. Hoy son más de tres millones.
Ojo con una confusión frecuente: el Hotel Bristol y su rambla ya no existen, fueron demolidos. Lo que queda de esa época no está en la playa sino en el barrio Los Troncos y en Stella Maris, donde siguen en pie las villas y chalets de aquella aristocracia: Villa Victoria, la de Victoria Ocampo, y la Torre Tanque son los ejemplos para ir a ver.
El complejo de Bustillo. En 1937 la provincia le encargó a Alejandro Bustillo —el mismo del Llao Llao— el conjunto que hoy es la postal de la ciudad. El Casino Central se inauguró en 1939, la Rambla en 1941 y el Gran Hotel Provincial en 1950. Bustillo se inspiró en la Place Vendôme de París, con piedra Mar del Plata y ladrillo a la vista. El hotel llegó a ser el más grande de Sudamérica, con 500 habitaciones y 77.500 metros cuadrados, y tenía un detalle extraordinario: las canillas daban agua de mar. Estuvo cerrado y vandalizado entre 1998 y 2008, y hoy volvió a funcionar. Es lo único de la vieja Mar del Plata que sigue entero y en uso.
El quiebre: el turismo de masas. Entre 1945 y 1955 Mar del Plata se transformó para siempre. Tres normas lo hicieron posible: el decreto de vacaciones pagas obligatorias de 1945, que es el que inventa el turismo de masas en la Argentina; la asignación de parte del aguinaldo al turismo social; y la Ley de Propiedad Horizontal de 1948, que llenó la ciudad de departamentos en manos de particulares y desplazó a la hotelería tradicional. Los números lo cuentan solos: de 65.010 pasajeros en 1930 a 990.542 en 1950 y 1.141.536 en 1955. La hotelería sindical pasó de un hotel en 1947 a 62 en 1973.
Chapadmalal. En 1947 se expropió una estancia y se levantó el complejo de turismo social más ambicioso del país: nueve hoteles y diecinueve bungalows, con correo, centro médico con internación pediátrica, cines y canchas, y unos mil empleados. Fue un referente mundial en su tipo. Hoy está a 26 kilómetros de la ciudad y en estado de abandono: se puede ver como patrimonio, no como alojamiento.
Qué queda de cada época y dónde. Del saladero, nada más que el lugar. De la fundación, la traza del centro. De la Belle Époque, las villas de Los Troncos. De la era Bustillo, el Casino, el Hotel Provincial y la Rambla, en pie sobre Playa Bristol. Y del turismo social, las ruinas de Chapadmalal. Recorrerlas en ese orden es hacer la historia de la ciudad caminando: el free tour por Stella Maris cubre justamente el barrio de las villas, y el free tour por el centro la zona de la Rambla y el Casino.
Lo que queda en pie está detallado en qué visitar en Mar del Plata.
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