Las cataratas tienen unos 12.300 años y son, en términos geológicos, recién nacidas. Se formaron al final de la última glaciación, cuando el retroceso de los glaciares abrió el drenaje de los Grandes Lagos y el agua encontró el camino al Atlántico por acá. Desde entonces el río talló el cañón 11,4 kilómetros hacia atrás, desde el borde del escarpe en Queenston hasta la posición actual. La tasa histórica media fue de unos 3,5 metros por año: la catarata que ves no está donde estuvo siempre, está viajando río arriba.
Pero la erosión se frenó, y ese es el dato que casi nadie cuenta. Hoy la Horseshoe Falls retrocede menos de 30 centímetros por año, y se proyecta que baje a unos 30 centímetros cada diez años. La American Falls apenas 7 a 10 centímetros por década. Las razones son dos: la roca caliza del techo es muy resistente, y el desvío de agua para generación hidroeléctrica mantiene el caudal bastante por debajo del natural. Otro dato que sorprende: hace apenas 600 u 800 años las cataratas eran una sola. La separación en American y Horseshoe es geológicamente recentísima. Y en 1969 los ingenieros directamente "apagaron" la American Falls desviando el río para estudiar el talud de rocas de su base.
Antes de todo eso, y desde mucho antes, estaban los pueblos originarios. Hay presencia indígena continua a lo largo del río Niágara desde hace unos 13.000 años, según la evidencia arqueológica y la tradición oral que documenta Niagara Parks. En tiempos históricos recientes estuvieron la Neutral Nation, las Six Nations of the Grand River de la Confederación Haudenosaunee y la Mississaugas of the Credit First Nation. Hoy se puede visitar el Landscape of Nations Memorial, hacer el audio-tour autoguiado "Rekindling All Our Relations" en el Niagara Glen, o recorrer el museo de Niagara-on-the-Lake, que tiene una de las colecciones de material indígena más importantes de Ontario.
La frontera del Niágara fue el teatro más disputado de la Guerra de 1812. En la Batalla de Queenston Heights, el 13 de octubre de 1812, los aliados indígenas inmovilizaron a una fuerza estadounidense muy superior y eso permitió el contraataque británico-canadiense que recuperó las alturas; ahí murió el general Isaac Brock, y hoy está su monumento. La Batalla de Lundy's Lane, del 25 de julio de 1814, fue la más sangrienta de toda la guerra, se peleó de noche y a metros de las cataratas: su campo de batalla quedó dentro de la ciudad actual. Niagara Parks preserva además 300 acres del campo de Chippawa, el Old Fort Erie, la Laura Secord Homestead y la Mackenzie Printery.
Y después vino la electricidad, que es la historia más importante que pasó acá. Nikola Tesla ganó en Niágara la Guerra de las Corrientes contra Edison: su sistema de corriente alterna, licenciado a Westinghouse, fue el elegido en 1893 para la Adams Power Plant. La central empezó a operar en 1895 y transmitió electricidad a Buffalo. Ese fue el hecho fundacional de la electrificación mundial a gran escala, y ocurrió acá.
Hay una estatua de Tesla mirando las cataratas y casi nadie la busca. Está en Queen Victoria Park, con vista a la Horseshoe, se inauguró el 9 de julio de 2006, la esculpió el canadiense Les Drysdale y lo muestra de pie sobre un motor de corriente alterna, una de sus casi 700 patentes. La financiaron el gobierno de Canadá, el de Serbia, la Niagara Parks Commission y la comunidad serbia de la región. A pocos minutos está la Niagara Parks Power Station de 1905, la máquina real, restaurada y recorrible por dentro y por debajo: es el mejor lugar del mundo para contar esta historia.
Los equilibristas son el capítulo más loco. El francés Jean-François Gravelet, "The Great Blondin", cruzó el cañón sobre la cuerda floja el 30 de junio de 1859, primera persona en lograrlo, y después repitió con variantes cada vez más temerarias: la más recordada, cargando a su mánager sobre la espalda. El moderno es Nik Wallenda, que el 15 de junio de 2012 cruzó directamente sobre la caída —no sobre el cañón— desde Estados Unidos hasta Canadá, en 25 minutos y con más de 13 millones de personas mirando en vivo por televisión. Fue una excepción legal otorgada por ambos gobiernos, porque las acrobacias están prohibidas desde que Red Hill Jr. murió en el intento en 1951.
Y los del barril. Annie Edson Taylor se tiró por las cataratas dentro de un barril de encurtidos el 24 de octubre de 1901, y ese día cumplía 63 años. Era maestra de escuela, fue la primera persona y la primera mujer en sobrevivir la caída, y salió prácticamente ilesa: poco más que un corte en la cabeza. Lo hizo buscando fama y dinero, y murió pobre. A Bobby Leach, primer hombre en sobrevivirla, el 25 de julio de 1911, le fue bastante peor: dos rótulas fracturadas y la mandíbula rota. La otra tradición, más amable, empezó en 1801 con la luna de miel de Theodosia Burr, hija del vicepresidente estadounidense, y siguió con el hermano de Napoleón: el ferrocarril y el Canal Erie después la masificaron, y de ahí salió el apodo de capital mundial de la luna de miel.
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