Casi todo lo que vale la pena en Niágara pertenece a Niagara Parks, el organismo público que administra la franja del río, y se recorre a lo largo del Niagara Parkway. Es uno de los conjuntos de atracciones mejor valorados de todo Canadá, con una cantidad enorme de visitantes que lo califican año tras año, y la Horseshoe Falls tiene ficha propia, todavía mejor calificada que la del destino en general. Si querés recorrerlo con guía en español, está el tour por el lado canadiense, que está entre las actividades mejor valoradas del destino y conviene tomar temprano para esquivar las colas del mediodía.
Si pagás una sola cosa, que sea el barco. Niagara City Cruises publica la tarifa de adulto y la de menor de 3 a 12 en su propia web, que es donde conviene mirar el valor vigente y comprar, porque los horarios buenos se agotan; dura veinte minutos y te mete en la base misma de la herradura, con poncho incluido. Es la atracción paga mejor valorada del destino, y además la que más gente califica, así que esa nota es de las más confiables que vas a encontrar en toda la ciudad. Opera de abril a noviembre, hay que reservar horario y de tarde se arman colas largas. Es el único operador autorizado del lado canadiense, distinto del Maid of the Mist estadounidense, aunque ambos van al mismo lugar.
La gratis que compite con las pagas. Queen Victoria Park está muy bien calificado y es el mejor mirador de las tres caídas juntas, de frente y enteras: no cuesta nada y está abierto siempre. El Niagara Glen, senderos en el fondo del cañón entre bloques cubiertos de musgo, es de lo mejor valorado que hay para hacer en la ciudad, por encima de varias atracciones pagas, y también es gratis; hay que bajar unos cinco tramos de escalera metálica y conviene calzado de trekking. Los Botanical Gardens, 40 hectáreas con más de 80.000 plantas anuales, y el Floral Clock, de doce metros de diámetro y hasta 16.000 plantas, tampoco cobran entrada.
Lo sobrevalorado, y conviene decirlo sin vueltas. Journey Behind the Falls está entre las entradas más caras de Niagara Parks y arrastra la nota más baja de todas las atracciones pagas grandes, a pesar de ser una de las que más gente califica, así que la queja está más que documentada. El problema es de expectativa: los portales laterales dan a una pared de agua blanca y mucha gente sale diciendo que no vio nada. Vale la pena si lo tomás por lo que es —un descenso de 38 metros por túneles de 130 años— y no como mirador. Su punto fuerte real es otro: abre todo el año, así que en invierno pasa a ser la atracción estrella.
Lo subvalorado. El White Water Walk es la atracción paga más barata de Niagara Parks —y la diferencia con el resto no es chica, aunque el valor del día conviene confirmarlo siempre en la web de Niagara Parks— y a la vez de las mejor valoradas, con mucha gente respaldando esa nota: es una pasarela al ras de rápidos clase 6 que corren a 48 kilómetros por hora. La Butterfly Conservatory, con más de 2.000 mariposas de más de 40 especies, está muy bien valorada por una cantidad grande de visitantes y abre los doce meses del año: es la carta salvadora para un día de lluvia. El Whirlpool Aero Car, funcionando desde 1916 y diseñado por el ingeniero español Leonardo Torres Quevedo, cruza 1.067 metros sobre el remolino y tiene su propia entrada, más barata que la del barco y que la de la central eléctrica.
La central eléctrica es la sorpresa del destino. La Niagara Parks Power Station es la usina de 1905 que operó cien años, cerró y reabrió como atracción, con las máquinas originales en su lugar. Se paga aparte, en la franja alta de las entradas de Niagara Parks, e incluye el Túnel, abierto en 2022: se baja 55 metros en un ascensor vidriado y se camina un túnel de 670 metros que desemboca en una plataforma al ras del río, frente a la herradura. De noche suma el show de proyección "Currents" en la sala de generadores.
Miradores: Skylon gana. El Skylon Tower sube 236 metros en ascensores vidriados en 52 segundos, y por muy poca diferencia sobre la entrada simple está el pase Día y Noche, que te deja subir dos veces con el mismo ticket —una de día y otra con la iluminación— y vale un año desde la compra: es de las mejores decisiones de plata del destino si dormís ahí. Está bien calificado sin ser sobresaliente, y por muchísima gente. El Niagara SkyWheel, en Clifton Hill, tiene mejor nota pero está bastante más bajo y ni siquiera publica su tarifa individual. Sobre Clifton Hill conviene ser honesto: es de lo peor valorado de la ciudad a pesar de tener muchísima gente calificándolo, y los propios reseñadores lo llaman trampa para turistas. Con chicos y de noche funciona; en un viaje de un día, es prescindible.
Y una advertencia sobre material viejo. Niagara's Fury ya no existe: lo reemplazó "Niagara Takes Flight", un cine domo de 17 metros con butacas móviles, viento y niebla, que abrió el 29 de agosto de 2025 y se cobra como una atracción más de Niagara Parks, en la misma franja que la central eléctrica. Y el "Adventure Pass" pasó a llamarse Niagara Falls Pass, en tres niveles —Classic, Plus y Premium, cada uno con más atracciones incluidas y con su valor publicado en la web de Niagara Parks—, vigente del 20 de abril al 1 de noviembre. Ninguno de los tres incluye el barco, y ese es el error más caro que puede cometer un pasajero. Para un día alcanza con comprar suelto. Mirá también las fotos de las Cataratas del Niágara.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"