Orlando es el destino de parques temáticos más grande del mundo, y eso no es marketing: es una cuestión de escala. Walt Disney World solo ocupa unas 11.000 hectáreas —más o menos la superficie de la ciudad de Buenos Aires— y adentro tiene cuatro parques temáticos, dos parques acuáticos, más de veinte hoteles y su propio sistema de transporte. Al lado, Universal Orlando suma tres parques, uno de ellos inaugurado en 2025.
Para una familia argentina, Orlando suele ser el viaje: el que se planifica durante años y del que los chicos se acuerdan toda la vida. Por eso conviene entenderlo antes de comprar. No es una ciudad que se recorre: es un conjunto de complejos enormes, separados por autopistas, donde cada día se decide de antemano y donde improvisar sale caro en tiempo y en plata. Empezá por qué visitar en Orlando y por las entradas a Walt Disney World, que conviene tener resueltas antes de viajar.
La ciudad de Orlando propiamente dicha queda al noreste de todo eso, con su downtown, el lago Eola y el barrio de Winter Park. Los parques están al suroeste, en Lake Buena Vista, Bay Lake y Kissimmee. Entre un extremo y otro hay media hora de auto, y esa distancia explica por qué la elección del alojamiento pesa tanto acá.
Lo que hace a Orlando distinto de cualquier otro destino de parques es la densidad de opciones para todas las edades a la vez. En un mismo viaje entra la nena de cinco años que quiere conocer el castillo, el adolescente que busca la montaña rusa más rápida, y los padres que quieren comer bien y volver a la pileta a las cinco de la tarde. Casi ningún otro destino resuelve eso.
Y hay un Orlando que no es de parques: el Centro Espacial Kennedy a una hora, los caimanes de los humedales, las playas del Golfo a dos horas y los outlets, que para el viajero argentino suelen ser un capítulo aparte. Y lo primero al bajar del avión, el traslado del aeropuerto al hotel.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"