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Quebec - Canadá

Que hacer en Quebec

Quebec tiene cientos de atracciones listadas, pero la verdad del destino es más simple: lo mejor está concentrado en unas pocas cuadras y buena parte es gratis. Con dos días bien caminados ves lo esencial sin apuro, y eso incluye casi todo lo que después vas a querer mostrar en fotos. Para la primera pasada, el free tour por Quebec viene muy bien valorado por la gente que ya lo hizo y te ordena el casco histórico en un par de horas, que es exactamente lo que uno necesita el primer día. Y si preferís ir a tu ritmo y preguntar lo que se te cante, el tour privado está entre lo mejor puntuado del destino. El valor de cada uno figura actualizado en su propia página, que es el único lugar donde conviene mirarlo.

Lo mejor puntuado del destino no cobra entrada. El Vieux-Québec en conjunto encabeza el ranking de la ciudad y es, además, lo que más gente calificó de todo el destino; detrás vienen el Quartier Petit-Champlain, la Haute-Ville, la Terrasse Dufferin, la Place Royale y la Basse-Ville, todas con notas altísimas y todas por encima de las atracciones que sí cobran entrada. Es un caso llamativo y conviene decirlo así: los primeros puestos del destino son barrios, plazas y paseos, no museos ni fortalezas. Todo eso se camina sin pagar un peso, a la hora que quieras y las veces que quieras. Si tenés poco tiempo, ahí está el noventa por ciento del valor de la ciudad.

El Château Frontenac se puede pisar sin ser huésped: el lobby es de acceso público. Y hay una visita guiada histórica de una hora, en grupos de máximo quince personas, que sale del café Au 1884 sobre la Terrasse Dufferin y está muy bien valorada, con un volumen importante de gente que ya la hizo. El hotel no publica el valor de la visita: hay que consultarlo en la conserjería o en el propio café el mismo día, y conviene anotarse temprano porque los cupos son pocos y en temporada alta vuelan.

La Citadelle es fortaleza activa y solo se entra con guía. La sigue ocupando el Royal 22e Régiment y es sitio histórico nacional. La entrada se paga, hay tarifa reducida para chicos y adolescentes, entrada libre para los más chiquitos y una tarifa familiar que conviene cuando van cuatro o más: el valor vigente está siempre publicado en el sitio oficial de la Citadelle, que es también donde se reservan los turnos de visita. Abre de 9:00 a 17:30 en verano y de 10:00 a 17:30 el resto del año. Y acá va una corrección importante para material viejo: el relevo de la guardia ya no existe como tal. Lo reemplazó "La Musique en rouge", una actuación musical de 30 minutos de los músicos del regimiento con uniforme escarlata y gorro de piel en el patio de armas, de miércoles a domingo a las 10:00 entre fines de junio y el 30 de agosto. Está incluida en la entrada y se cancela si llueve. Queda además el cañonazo del mediodía.

Los museos, con sus trampas de horario. El Musée de la civilisation es el más visitado y el mejor valorado de los tres, tiene tarifa reducida para adolescentes y entrada libre para los más chicos, y cierra los lunes fuera de temporada alta: el valor del día lo consultás en su propia web antes de salir del hotel. El Musée national des beaux-arts du Québec es el más caro de los grandes museos de la ciudad, aunque hay descuento comprando online y, mejor todavía, media entrada los miércoles de 17:00 a 21:00; también cierra los lunes, así que si tu único día libre cae lunes, olvidate de los dos. El Musée des plaines d'Abraham es el más barato de los tres y encima abre gratis el 1 de julio, el 11 de noviembre y el 17 de marzo. El parque de las Plaines, en cambio, se recorre libre siempre y a cualquier hora.

La basílica y el funicular. La Basilique-cathédrale Notre-Dame de Québec está entre lo mejor valorado de la ciudad y con muchísima gente que ya la visitó, no cobra entrada y guarda un dato poco conocido: en 2014, por el aniversario 350 de la parroquia, Roma autorizó abrir en ella una Puerta Santa, la única fuera de Europa. El funicular que une la Terrasse Dufferin con Petit-Champlain funciona de 9:00 a 21:00 y se paga por trayecto —el valor está en la boletería y en la web del operador, y ojo que históricamente cobran solo en efectivo—; la alternativa gratuita, si las piernas dan, es el Escalier Casse-Cou, que baja exactamente al mismo lugar.

Ahora, lo sobrevalorado, dicho sin vueltas. La Rue du Trésor sale en todas las fotos y, sin embargo, arrastra la peor nota de las cuarenta atracciones principales de la ciudad: es una callecita de vendedores de arte, se recorre en cinco minutos y decepciona a casi todo el que llega esperando algo más. El Parc de la Chute-Montmorency es de lo más visitado del destino, con un volumen enorme de gente que lo calificó, pero queda por debajo de tres paseos que son gratis, y encima cobra el acceso al parque y el teleférico por separado. Y la Citadelle es la peor valorada entre las grandes atracciones pagas del casco histórico, algo que conviene saber antes de armar el día y no después.

Y lo subvalorado, que es donde está el hallazgo. El traversier Québec-Lévis está bien valorado y aun así casi nadie lo cuenta como paseo, porque es transporte público y no excursión: pagás una tarifa de ferry común y corriente y te da la mejor vista frontal del Château Frontenac desde el río. Es, con enorme diferencia, el mirador más barato de la ciudad. Las Glissades de la Terrasse Dufferin, el tobogán de hielo, tienen nota alta y muy poca gente que las calificó, simplemente porque solo funcionan de diciembre a marzo. Y la Haute-Ville como paseo en sí está entre lo mejor puntuado del destino y casi nadie la "visita": la atraviesan camino a otra cosa. Mirá también las fotos de Quebec.



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