Nueva York tiene clima continental húmedo, con las cuatro estaciones bien marcadas y diferencias grandes entre ellas. La media anual es de 13 °C, pero ese número no dice nada: lo que importa es que entre julio y enero hay casi 25 grados de diferencia.
Verano (junio a agosto). Máximas medias de 28 °C y mínimas de 20 °C, con julio como mes más caluroso (29,4 °C de máxima media). El problema no es la temperatura sino la humedad: en las olas de calor —que ocurren en promedio dos veces por verano y se concentran en julio— la sensación térmica llega a 36 °C. Es un calor pesado, del que agota. Conviene organizar el día en dos bloques: museos y visitas bajo techo al mediodía, y calle al atardecer, cuando un tour nocturno rinde el doble que a pleno sol.
Otoño (septiembre a noviembre). Es, junto a la primavera, la mejor época. Septiembre todavía tiene 24 °C de máxima y octubre baja a 18 °C con noches frescas de 10 °C. Es cuando Central Park cambia de color, aunque conviene saber que el parque suele virar más tarde que el resto de la región porque los edificios lo protegen. Es también el mejor momento del año para subir a un mirador: la visibilidad desde el Top of the Rock en octubre es la mejor de las cuatro estaciones. El único reparo es que septiembre coincide con el pico de la temporada de huracanes del Atlántico; la ciudad rara vez recibe un impacto directo, pero sí los restos, en forma de lluvias fuertes.
Invierno (diciembre a febrero). Frío de verdad: máximas de 5 °C y mínimas medias bajo cero en enero y febrero. Nieva un promedio de 76 centímetros por año, concentrados entre enero y marzo. Hay que venir con abrigo real, gorro y guantes, no con una campera de entretiempo. La compensación es enorme: el árbol del Rockefeller, las vidrieras de la Quinta Avenida, el patinaje sobre hielo y los mercados navideños. Todo eso, en fiestas y eventos de Nueva York.
Primavera (marzo a mayo). Marzo todavía es invierno disfrazado, pero abril y sobre todo mayo son ideales: 22 °C de máxima, días largos, la ciudad florecida y ni nieve ni riesgo de tormenta tropical. Es la mejor época para hacer el free tour a pie y para las escapadas al valle del Hudson.
Un detalle útil: no sirve elegir el mes por la lluvia. Las precipitaciones se reparten parejas durante todo el año, entre 80 y 117 milímetros mensuales, y no hay estación seca. Lo que cambia entre un mes y otro es la temperatura, la nieve y el riesgo de tormentas, no cuánto llueve. Datos según las normales 1991-2020 de la estación de Central Park del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"