Entrada al país: acá está la mejor noticia del viaje. Argentina está entre los países que pueden entrar a Canadá solo con eTA, sin tramitar visa canadiense, si se cumplen tres condiciones: tener visa estadounidense de no inmigrante vigente al momento de solicitarlo (o haber tenido visa canadiense en los últimos diez años), viajar por turismo, y llegar en avión. El eTA se tramita online en el sitio oficial del gobierno canadiense, que es donde figura el arancel vigente: es de los trámites migratorios más baratos que vas a pagar en tu vida, casi simbólico al lado de una visa. Se aprueba en minutos por correo electrónico y vale hasta cinco años o hasta que venza el pasaporte, lo que pase primero.
Y acá está la trampa que se lleva puesta a mucha gente. El eTA sirve únicamente para llegar por vía aérea. Si cruzás desde Estados Unidos por tierra —en auto, en bus o en tren— o llegás en barco, necesitás visa de visitante sí o sí. No hay excepción. Es un error frecuentísimo en quien arma un viaje combinado y decide cruzar a Niágara desde Buffalo o entrar desde Detroit. Si no tenés visa americana, te toca la visa de visitante canadiense, que se paga en dos partes —el arancel del trámite y la biometría por separado— y termina saliendo muchísimo más que el eTA, además de tardar semanas en vez de minutos. Los valores actualizados de las dos partes están en el sitio oficial de inmigración de Canadá.
Impuestos: el precio de la etiqueta nunca es el precio final. En Ontario rige el HST del 13%, que se suma en la caja y no viene incluido en nada de lo que veas exhibido. Para un argentino acostumbrado a precio final, es un shock diario. La cuenta mental que hay que hacer es sumarle 13% a todo lo que compres.
Propinas: sumale otro 15 a 20%. La convención en restaurante con servicio de mesa es 15 a 20% sobre el subtotal; en bar se deja algo suelto por cada trago; en taxi, alrededor del 10%; y al botones del hotel, unas monedas por valija. El mecanismo canadiense confunde: la terminal de pago te muestra opciones presugeridas, muchas veces del 18, 20 y 25%, y en varios comercios las calcula sobre el total con impuestos incluidos, no sobre el subtotal. Siempre podés poner monto personalizado. Juntando impuesto y propina, el recargo real sobre el precio de carta es de 28 a 33%: lo que leés en el menú nunca es lo que terminás pagando, siempre es casi un tercio más. Conviene hacer esa cuenta antes de sentarte, no cuando llega el ticket. Más sobre esto, en dónde comer en Toronto.
Impuesto hotelero. Toronto cobra un 6% de tasa municipal de alojamiento además del HST. Un dato fresco: esa tasa estuvo temporalmente en 8,5% y volvió al 6% el 1 de agosto de 2026, cuando terminó el recargo del Mundial. Cualquier material que diga 8,5% quedó viejo hace semanas.
El dólar canadiense no es el estadounidense. Vale alrededor de un 30% menos, así que los precios en dólares canadienses son bastante más bajos de lo que parecen a primera vista para alguien que viene pensando en dólares. Y cuando la terminal de pago te pregunte si querés pagar en tu moneda, decí que no y elegí dólares canadienses: la conversión del comercio siempre usa un tipo de cambio peor que el de la red de tu tarjeta.
Seguridad. Canadá es sustancialmente más seguro que Estados Unidos: la tasa de homicidios es de 1,9 por cada 100.000 habitantes contra 5,7 del vecino, o sea un tercio, y el índice nacional de gravedad del delito bajó 4,9% en 2025, la segunda caída anual consecutiva. El matiz honesto es que el delito contra la propiedad es levemente más alto en Canadá que en Estados Unidos. Traducido: violencia mucho menor, hurtos comparables. El cuidado es el de cualquier ciudad grande — atención con la mochila y el celular, y nada de valor a la vista en un auto.
Horario, enchufes y conectividad. Buenos Aires está una hora adelante entre marzo y noviembre, y dos el resto del año. La corriente es de 120 voltios con fichas de patas planas, igual que Estados Unidos: los cargadores de celular y notebook funcionan con un adaptador simple, pero el secador o la planchita argentinos de 220 no van a andar. El wifi es abundante y gratuito, y la ciudad funciona con tarjeta y contactless casi sin efectivo — con una excepción que cuesta cara: algunos puestos históricos del St. Lawrence Market son solo efectivo.
Salud. El sistema público canadiense cubre residentes, no turistas. El seguro de viaje no es legalmente obligatorio para entrar, pero atenderse sin cobertura en Canadá es caro en serio. Si tu paquete incluye asistencia al viajero, mirá el tope de cobertura antes de confiarte. Y para arrancar bien el primer día, nada rinde como un free tour por Toronto. Después, todo lo que hay para hacer está en qué visitar en Toronto.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"