Empecemos por lo mejor: el argentino entra a Chile solo con el DNI. No hace falta pasaporte, ni visa, ni autorización previa, ni pagar ninguna tasa. Si viajás con menores que no van con ambos padres, ahí sí hace falta la autorización de viaje correspondiente, que es el único trámite real de todo el viaje. Es, de lejos, la frontera más simple que tenemos.
En avión son poco más de dos horas y es la ruta internacional con más oferta del país. Vuelan varias aerolíneas entre Buenos Aires y Santiago, desde Ezeiza y también desde Aeroparque, con frecuencias durante todo el día y presencia de compañías de bajo costo, lo que mantiene la competencia alta. El aeropuerto es el Arturo Merino Benítez, y está bastante cerca del centro para los estándares de una capital.
Ahora la advertencia grande, y es la que define un viaje de invierno por tierra. El cruce de la cordillera se hace por el paso Cristo Redentor, también llamado Los Libertadores, y se cierra por nieve con frecuencia y por períodos largos. No hablamos de demoras de un par de horas: en agosto de 2026 estuvo cerrado alrededor de veinte días corridos, con miles de camiones varados de los dos lados y el tránsito habilitado solo hasta Uspallata. Reabrió recién avanzado el mes.
La regla es simple: si cruzás por tierra entre junio y septiembre, consultá el estado el mismo día de salir, y tené un plan B. La fuente oficial chilena es pasosfronterizos.gov.cl, que publica cierres preventivos y reaperturas. Del lado argentino, Vialidad Nacional y los organismos de Mendoza informan lo mismo. No te guíes por lo que decía el pronóstico dos días antes: el paso se cierra y se abre en cuestión de horas.
El cruce en sí, cuando está abierto, tiene su propia lógica. El complejo fronterizo es de control integrado, o sea que se hace un solo trámite para salir de un país y entrar al otro. La contra es que ahí se junta todo: autos particulares, buses y camiones. En temporada alta y fines de semana largos, la espera puede ser de varias horas. Los buses de línea entre Mendoza y Santiago hacen el cruce a diario y son la forma más cómoda de hacerlo sin manejar.
Del aeropuerto al centro hay varias opciones y conviene decidirla antes de llegar. Hay servicios de bus que conectan la terminal con estaciones de metro y con el centro, y son la alternativa económica de siempre. Están además los taxis oficiales y las aplicaciones. Si llegás de noche, con equipaje o con chicos, el traslado privado reservado con antelación evita la parte más incómoda del viaje.
Adentro, el metro resuelve casi todo. El Metro de Santiago es una de las redes mejor mantenidas de la región, cubre el eje que le interesa a un turista y es la forma más rápida de moverse a cualquier hora. Se paga con la tarjeta bip!, que se compra y se carga en las mismas estaciones. Y hay una particularidad que sorprende al argentino: la tarifa varía según el horario, con valores distintos en hora punta, en horario valle y en horario bajo. Conviene consultar la tarifa vigente en el sitio oficial del Metro antes de cargar.
Para el resto, taxis y aplicaciones funcionan bien y son razonables en distancias cortas. Alquilar auto dentro de Santiago no tiene mucho sentido —el tránsito es denso y estacionar es caro—, pero sí lo tiene si vas a salir: Cajón del Maipo, los viñedos, la costa o los centros de esquí se disfrutan mucho más con vehículo propio. Más datos prácticos en información útil.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"