Pucón es la capital chilena del turismo de aventura y tiene una postal que se reconoce al instante: un volcán con la punta nevada asomando detrás de un lago enorme. Es un pueblo de calles arboladas, casas de madera y avenida principal llena de agencias, cervecerías y locales de equipamiento, metido en el corazón de la Araucanía chilena. Es chico, se camina entero en veinte minutos y sin embargo mueve un volumen de turismo que se parece más al de una ciudad.
El Volcán Villarrica es el dueño del paisaje y del programa. Tiene casi 2.900 metros, está activo, se le ve el vapor desde el pueblo y se puede subir hasta el borde del cráter en una caminata guiada de un día. Es de los pocos volcanes del mundo con lava visible al que sube gente común, y esa es la actividad que define al destino.
Está sobre el lago Villarrica, en la Región de La Araucanía, a unos cien kilómetros de Temuco. Para un argentino es una de las salidas a Chile más cómodas que existen: se cruza por Mamuil Malal desde Junín de los Andes en unas pocas horas, sin necesidad de pasar por Santiago. Eso lo vuelve una de las pocas escapadas internacionales que se pueden hacer en un fin de semana largo saliendo desde la Patagonia norte.
Lo que se hace acá es actividad al aire libre, y la oferta es enorme. Rafting, trekking entre araucarias milenarias, canopy, kayak, cabalgatas, termas naturales en medio del bosque y, en invierno, esquí en las laderas del propio volcán. Todo está a menos de una hora del centro. El listado completo está en qué hacer en Pucón.
Las termas son el otro gran motivo para venir y el más subestimado. La zona está llena de aguas termales, desde complejos con piscinas escalonadas de diseño hasta pozones rústicos en la orilla de un río. Es el complemento perfecto para el día después de una caminata larga, y en invierno, bajo la lluvia, es directamente el mejor plan que hay.
Acá también está viva la cultura mapuche, y no como decorado. La Araucanía es territorio mapuche y eso se nota en la comida, en el idioma, en las ferias y en los emprendimientos comunitarios de los alrededores. Es una capa del viaje que se pierde quien solo hace deportes, y alcanza con dedicarle una mañana para que el destino cambie de sentido.
Y una advertencia sobre el momento del año, porque cambia todo. En enero y febrero Pucón se llena: se duplica la población, las agencias trabajan a full y hay que reservar cada cosa. En otoño y primavera está tranquilo, verde y mucho más barato, con la contra de más días de lluvia. Conviene revisar el clima de Pucón antes de comprar.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"