Pucón tiene clima templado lluvioso y eso define todo el año turístico. Llueve bastante, sobre todo entre mayo y agosto, y esa lluvia es exactamente la razón por la que el bosque es tan verde y los ríos tan caudalosos. Quien viene esperando sol garantizado se va a frustrar; quien viene preparado disfruta igual, porque el pueblo tiene plan bajo techo y las termas mejoran con el mal tiempo.
El verano, de diciembre a marzo, es la mejor temporada y la más concurrida. Los días son largos, cálidos y en general secos, el lago se puede usar y las caminatas están en su mejor momento. Es cuando el ascenso al volcán tiene más probabilidad de salir y cuando el pueblo está a tope de gente, con la avenida principal llena hasta la madrugada y las excursiones vendidas con días de anticipación.
El otoño, en abril y mayo, es el secreto mejor guardado. El bosque nativo cambia de color, hay muchísima menos gente, los precios bajan y las termas bajo la lluvia son una experiencia distinta y mejor. La contra es que aumentan los días grises y algunas actividades de altura ya no salen.
El invierno tiene su propio público, que viene a esquiar. El centro de esquí está en la ladera del propio volcán y tiene la particularidad de que se esquía con vista al lago. No es un dominio grande comparado con los grandes centros andinos y depende mucho de cómo venga la temporada de nieve, pero la escenografía es imbatible y el pueblo mantiene vida y servicios abiertos en esos meses.
La primavera, entre septiembre y noviembre, es de transición y muy verde. Todavía hay nieve en el volcán, los ríos vienen fuertes por el deshielo —lo cual es bueno para el rafting— y el pueblo está tranquilo. Es buena época para trekking bajo, aunque los senderos de altura pueden estar cerrados.
La regla de vestimenta acá es una sola: capas e impermeable. Puede amanecer nublado, abrir a las once, llover a las tres y despejar al atardecer, todo el mismo día. Campera impermeable con capucha, calzado que soporte barro y una polar liviana resuelven prácticamente cualquier época del año.
Y hay un factor climático que es exclusivo de este destino: el volcán manda. El ascenso se suspende por viento, por nieve o por cambio en la alerta volcánica, y esa decisión la toma la autoridad, no la agencia. Por eso conviene dejar el intento para el primer o segundo día de la estadía y guardarse margen para reintentar. El pronóstico está en clima de Pucón.
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