Puerto Varas es la ciudad más linda del sur de Chile y la que mejor resume lo que es esa región: un lago inmenso, dos volcanes perfectos enfrente y un pueblo de casas de madera con techo a dos aguas que parece traído de Centroeuropa. Está a orillas del lago Llanquihue, el segundo más grande del país, y desde su costanera se ven al mismo tiempo el cono nevado del Osorno y la silueta rota del Calbuco.
Su identidad viene de la colonización alemana del siglo diecinueve y eso se nota en todo. En la arquitectura de las casas patrimoniales, en la iglesia colorada que copia a una del Selva Negra, en los apellidos de los negocios, en el kuchen de las confiterías y en la tradición cervecera de la zona. No es una puesta en escena para turistas: es lo que quedó de una migración que efectivamente construyó la ciudad.
Está en la Región de Los Lagos, a veinte minutos del aeropuerto de Puerto Montt, lo que la convierte en la base más cómoda de todo el sur chileno. Se llega volando desde Santiago o cruzando por tierra desde Bariloche y Osorno, y desde acá se sale a Chiloé, a los parques nacionales y a la Carretera Austral.
Lo que se hace se reparte entre naturaleza grande y placeres tranquilos. Los Saltos del Petrohué y el volcán Osorno están a una hora, el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales fue el primero de Chile, y a la vuelta uno puede terminar el día tomando cerveza artesanal frente al lago. Todo el detalle está en qué hacer en Puerto Varas.
Para un argentino tiene un atractivo extra que ningún otro destino chileno ofrece. Desde acá sale el Cruce Andino, esa travesía de lagos y buses que une Puerto Varas con Bariloche pasando por Peulla y Puerto Blest. Es uno de los viajes más escénicos del continente y se puede hacer en un día completo o partido en dos.
El ritmo de la ciudad es lento y esa es parte de la propuesta. No hay mucho para tildar de una lista: hay costanera para caminar, muelle, casas de madera para mirar, cafés con torta y atardeceres largos sobre el agua. Es un destino para estar, no para correr, y funciona muy bien como base de cuatro o cinco noches.
Y una nota honesta sobre el clima, porque acá manda más que en ningún otro lado. Llueve mucho, en cualquier época, y hay días en que los volcanes directamente no se ven. Eso no arruina el viaje si uno lo asume, pero conviene calcular más días de los mínimos para darle chance al cielo. El pronóstico está en clima de Puerto Varas.
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