Los Saltos del Petrohué son la excursión que hace todo el mundo y con razón. Son cascadas de agua turquesa que se abren paso entre roca volcánica negra, con el volcán Osorno asomando detrás, y están dentro del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, el más antiguo de Chile. Las pasarelas son cortas y accesibles, así que es una salida apta para cualquier edad. Se combina con el volcán en la excursión a los Saltos del Petrohué y el volcán Osorno.
El volcán Osorno se sube en andarivel hasta un mirador y ahí se entiende la escala del paisaje. Desde arriba se ve el lago Llanquihue entero, el Calbuco, y en días claros hasta el mar. En invierno funciona como centro de esquí chico y en verano es punto de partida de caminatas sobre la lava. La ruta de subida por sí sola ya vale el viaje.
El lago Todos los Santos es el más bello de Chile y casi nadie lo tiene en la lista. Es de un verde esmeralda intenso, está encajonado entre montañas y solo se accede por Petrohué. Se puede navegar hasta Peulla, y esa navegación es justamente el primer tramo del cruce a Argentina. Hay tours al lago Todos los Santos que lo hacen ida y vuelta en el día.
La ciudad misma se recorre caminando y tiene su propio patrimonio. La Iglesia del Sagrado Corazón, de madera pintada de rojo y amarillo, es monumento nacional; alrededor hay una decena de casonas alemanas restauradas con carteles que cuentan quién las construyó. El free tour por Puerto Varas es la mejor forma de que eso tenga sentido y no sea solo mirar fachadas.
Frutillar, sobre el mismo lago, es la escapada obligada de medio día. Es un pueblo todavía más alemán, con un museo colonial al aire libre y un teatro de madera sobre el agua que es de los edificios más impresionantes del sur. Se llega en la excursión a Frutillar y Puerto Octay, que da la vuelta al lago por la orilla oeste.
Cochamó y el estuario de Reloncaví son la cara salvaje de la zona. El valle de Cochamó tiene paredes de granito que le valieron el apodo de Yosemite chileno, y el estuario es un brazo de mar rodeado de cerros donde todavía se vive de la pesca. Es la excursión al estuario de Reloncaví, para quien quiere salir del circuito.
Y hacia el sur queda el bosque de alerces, que son los árboles más viejos que vas a ver en tu vida. El Parque Nacional Alerce Andino protege ejemplares de más de tres mil años en un bosque húmedo y denso que es otro mundo respecto del lago. La caminata por el parque Alerce Andino es de dificultad media. Podés ver todo en fotos de Puerto Varas.
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