Viña está en el centro de la costa chilena y funciona muy bien como base cómoda: desde acá se llega en poco tiempo a la ciudad patrimonial, al valle del vino, a los pueblos de mar y a la capital.
Valparaíso está pegada y es la salida obligada. Se llega en tren en pocos minutos, en micro o en taxi, y la frontera entre las dos ciudades pasa desapercibida. Es el opuesto exacto de Viña: cerros, escaleras, murales, ascensores centenarios y casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad. La combinación de las dos en un mismo viaje es lo que hace tan buena esta parte de Chile. Está todo en Valparaíso.
Concón está a media hora por la costanera y es la escapada gastronómica. Es zona de caletas de pescadores, donde el marisco llega directo del bote, y de dunas enormes donde se hace sandboarding y se ven los mejores atardeceres de la costa. Muchos viñamarinos van especialmente a comer ahí. Se combina bien en una salida de tarde y noche.
Isla Negra es la escapada literaria, a poco más de una hora hacia el sur. Ahí está la casa más querida de Pablo Neruda, frente al mar y llena de mascarones de proa, botellas y caracolas, donde está enterrado junto a Matilde. Se combina con los pueblos costeros del camino —Algarrobo, Quintay— en una salida de día completo, con la excursión a Isla Negra y los pueblos de la costa.
El Valle de Casablanca está a media hora hacia el interior. Es la zona de los vinos blancos de Chile, con bodegas que reciben con visita guiada y degustación entre viñedos. Es de las salidas más cómodas de la región: medio día y de vuelta. En otoño, durante la vendimia, muchas suman actividades de cosecha y es cuando más se disfruta.
Santiago está a hora y media y es la conexión con el resto del mundo, porque es donde está el aeropuerto. Se puede hacer en el día perfectamente, con buses saliendo cada pocos minutos, aunque lo habitual es al revés: llegar a Santiago y bajar a la costa. Lo de la capital está en Santiago de Chile.
Cómo lo armaría alguien que ya hizo el viaje. Con dos o tres noches en Viña: un día completo de Valparaíso caminando los cerros, otro de playa y costa norte con Concón al atardecer, y si queda tiempo, Isla Negra o una bodega de Casablanca. Dormir en Viña y recorrer Valparaíso de día es la fórmula que mejor equilibra encanto y comodidad. Los tiempos de cada tramo están en cómo llegar a Viña del Mar.
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