El cayo tiene aeropuerto propio y ese es el camino más corto: se llama Jardines del Rey y su código es CCC. Está sobre el mismo Cayo Coco, a pocos minutos de la mayoría de los hoteles, y se inauguró a comienzos de los años dos mil justamente para que los vuelos chárter aterricen al lado de la playa. Del avión al lobby del resort suele pasar menos de media hora.
El problema es que ese aeropuerto vive casi por completo de vuelos chárter estacionales. La mayoría llega desde Canadá y desde algunos países europeos, contratada como paquete de vuelo más hotel, y la oferta se agranda en el invierno del hemisferio norte y se achica el resto del año. Desde Sudamérica es raro encontrar una conexión directa, así que casi siempre hay que armar el viaje en dos tramos.
Desde Argentina el recorrido natural es entrar por La Habana y seguir desde ahí. Se vuela a José Martí, código HAV, generalmente con una escala en Panamá, Bogotá, São Paulo o Ciudad de México, y después se resuelve el tramo interno. Es una noche en La Habana casi obligada, que además conviene aprovechar. Las variantes están en cómo llegar a Cayo Coco.
Ese tramo interno se puede hacer por aire o por tierra, y las dos opciones tienen su costo. Hay vuelos domésticos entre La Habana y el aeropuerto del cayo, pero las frecuencias son pocas, cambian de temporada en temporada y las cancelaciones no son excepcionales. Por carretera son unos quinientos kilómetros que llevan cerca de siete u ocho horas, sumando paradas y el estado real del camino.
Si vas por tierra, el trayecto es Autopista Nacional hasta Ciego de Ávila y después hacia el norte. Se sale de la autopista, se pasa por la ciudad de Ciego de Ávila, se sigue hasta Morón y desde ahí arranca el pedraplén. Los últimos sesenta kilómetros desde Morón son los más lindos del viaje y también los más lentos, porque el terraplén se maneja con calma y con viento cruzado.
Hay un puesto de control en la entrada del pedraplén y conviene llegar preparado. Ahí piden pasaporte a los extranjeros y registran el paso, un trámite corto pero que existe siempre, en los dos sentidos. Tené el documento a mano y no lo dejes en la caja fuerte del hotel si vas a salir del cayo por el día, porque sin él te pueden hacer volver.
Para moverse una vez adentro hay tres alternativas y ninguna es barata. Están los taxis de hotel, el alquiler de auto —que se reserva con mucha anticipación porque la flota es chica y en temporada se agota— y un ómnibus turístico que une los hoteles con las playas principales de Cayo Coco y Cayo Guillermo. Caminar entre hoteles es posible pero las distancias engañan: el cayo es largo y la sombra es escasa.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"