En Cayo Coco se come casi siempre adentro del hotel, porque el modelo es todo incluido y afuera hay muy poco. El esquema típico es un buffet grande para desayuno, almuerzo y cena, más dos o tres restaurantes a la carta con temática italiana, mediterránea, japonesa o criolla. Todo entra en la pulsera, así que la decisión no pasa por el precio sino por dónde se come mejor cada noche.
Los restaurantes a la carta se reservan y se agotan, y ese es el dato práctico más útil de esta sección. Muchos hoteles abren la agenda el mismo día de la llegada o con cupo limitado por estadía, y quien se entera tarde termina cenando toda la semana en el buffet. Preguntá en la recepción apenas hacés el check in, anotate para las noches que quieras y llevá algo con manga larga, porque en varios piden pantalón largo a la noche.
Lo mejor de la mesa cubana en el cayo viene del mar, y ahí sí conviene pedir de más. La langosta y el camarón son excelentes y suelen estar en las cartas a la parrilla o al ajillo; el pescado fresco a la plancha también funciona muy bien. Si el hotel ofrece una noche de mariscos o una parrillada de playa, esa es la que hay que elegir sin dudar.
De la cocina criolla clásica hay versiones simplificadas y algunas están muy bien. Ropa vieja, cerdo asado, congrí —el arroz con frijoles—, yuca con mojo, tostones y plátano maduro frito aparecen casi siempre en el buffet. Es comida sabrosa, más dulce y menos picante de lo que la gente espera del Caribe, y el cerdo suele ser lo mejor logrado del conjunto.
Ahora la parte honesta: la variedad es el punto flojo y hay que ir con la expectativa calibrada. El desabastecimiento del país llega a los resorts, y aunque nunca falta comida, la repetición de platos a lo largo de una semana es real y algunos productos importados escasean. La calidad promedio está por debajo de lo que ofrece un todo incluido de México o República Dominicana. El que viaja por la gastronomía se va a decepcionar.
Fuera del hotel, las opciones dentro del cayo se cuentan con los dedos de una mano. Hay ranchones de playa que sirven pescado, langosta y cerveza frente al mar, y algún restaurante independiente cerca de las playas principales. Se pagan aparte, en efectivo, y son la única forma de comer con vista abierta y sin pulsera. Ver las alternativas en restaurantes en Cayo Coco.
Y si querés comer comida cubana de verdad, hay que cruzar a tierra firme. En Morón funcionan paladares, que son los restaurantes privados de las casas, y ahí la cocina cambia por completo: es casera, más honesta y muchísimo más interesante que cualquier buffet. Sumale el café cubano bien cargado, un mojito hecho con hierbabuena fresca y ron de la zona, y tenés la mejor comida de todo el viaje.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"