En Cayo Coco se duerme en resorts todo incluido y prácticamente no hay otra cosa. El cayo se desarrolló desde cero con ese modelo: complejos grandes, con playa propia, varias piscinas, animación, deportes náuticos sin motor y todo cubierto por la pulsera. No hay pueblo con hostales, no hay departamentos para alquilar y no hay casas particulares dentro del cayo. La elección es entre hoteles, no entre estilos de alojamiento.
La ubicación manda más que la categoría, y conviene mirar el mapa antes de reservar. Los hoteles del norte del cayo dan a la franja de playa Flamenco y alrededores, que es la mejor arena; algunos complejos quedan sobre sectores con más vegetación o roca en la orilla. Preguntá específicamente si el hotel tiene playa propia caminable o si te llevan en carrito a otra playa, porque la diferencia se siente todos los días.
El vecino Cayo Guillermo es la alternativa y tiene su propio carácter. Es más chico, más tranquilo y está pegado a playa Pilar, con hoteles algo más íntimos y menos movimiento. Si buscás silencio, es mejor opción; si viajás con adolescentes que quieren animación y gente, Cayo Coco tiene más vida. Están unidos por carretera, así que se puede alojar en uno y visitar el otro sin problema.
Varias cadenas internacionales operan hoteles acá y eso ordena bastante el estándar. Los complejos suelen combinar una propiedad estatal cubana con una gestión hotelera extranjera, y en general la cadena marca el nivel de servicio, la limpieza y la comida. Averiguar cómo viene funcionando el hotel últimamente es clave, porque el mismo complejo puede haber cambiado de operador o haber pasado por una remodelación en el último par de años.
Hay categorías solo para adultos y opciones familiares bien diferenciadas. Los primeros son más silenciosos, con piscinas tranquilas y cena más formal; los familiares tienen parque acuático, club de chicos y buffet pensado para todas las edades. Elegir mal acá es la queja más común del destino: una pareja que busca calma en un hotel lleno de familias la pasa mal, y al revés también. Comparalo en hoteles en Cayo Coco.
Reservar con anticipación no es un consejo genérico, acá es necesario. Entre diciembre y marzo los hoteles se llenan con paquetes chárter comprados con meses de anticipación, y lo que queda suelto se paga mucho más caro o directamente no hay. Si viajás en esa ventana, cerrá alojamiento antes que cualquier otra cosa del viaje, incluso antes que las excursiones.
Y si querés dormir en Cuba de verdad, la respuesta está en tierra firme. En Morón, en Remedios y en Camagüey funcionan las casas particulares, que son habitaciones en casas de familia con desayuno casero incluido y una conversación que ningún resort te da. Sumar dos o tres noches ahí, antes o después del cayo, cambia por completo la calidad del viaje y cuesta bastante menos que una noche de hotel.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"