El clima de Vancouver se resume en una frase: no hace frío, llueve. Es una ciudad oceánica templada, la única grande de Canadá que no tiene invierno duro, y por eso su calendario funciona al revés que el del resto del país. Acá la pregunta no es cuánto abrigo llevar sino en qué mes viajás, porque la diferencia de lluvia entre el mejor y el peor mes es enorme. El widget de arriba te da el pronóstico del día.
El número que define todo: caen unos 1.200 milímetros de lluvia al año, pero repartidos de forma muy despareja. Noviembre, diciembre y enero concentran 510 milímetros, o sea el 42,6% de toda la lluvia del año en tres meses. Noviembre solo tiene 181 milímetros y diciembre 176. En el otro extremo, julio y agosto suman apenas 79 milímetros entre los dos: el 6,6% del año. La relación entre noviembre y agosto es de 4,6 a 1.
Las temperaturas son sorprendentemente amables para Canadá. Julio y agosto promedian 23 grados de máxima y 14 de mínima; junio y septiembre, 20 y 19 de máxima. En pleno invierno, enero y diciembre marcan 6 y 7 grados de máxima con mínimas de 1 o 2. Y la nieve: 24 centímetros en todo el año, con febrero como el mes más nevado con 13. Menos de lo que deja una sola tormenta en Montreal.
La mejor época es julio y agosto, sin discusión y con una contra. Veintitrés grados, menos de cuarenta milímetros de lluvia en el mes, todo abierto, días larguísimos y la programación completa de la ciudad en marcha. La contra es el precio: es la temporada más cara del año y la ocupación se dispara.
La mejor relación calidad-precio es septiembre, y esto es un consejo concreto. Septiembre tiene 19 grados de media y 53,6 milímetros de lluvia, prácticamente el mismo clima que junio, con bastante menos gente y precios más bajos que el pico de verano. Fines de junio funciona parecido. Si tenés flexibilidad de fechas, ahí está el mejor negocio del año.
La primavera tiene un nicho propio: los cerezos en flor. Fines de marzo y abril traen la floración en las calles de la ciudad, y abril ya baja a 84 milímetros de lluvia con 13 grados de máxima. Es una ventana corta y las fechas de floración cambian cada año, así que hay que confirmarlas cerca de viajar.
Los peores meses son noviembre y diciembre, con 181 y 176 milímetros de lluvia, entre 6 y 9 grados y anochecer temprano. Encima, el Seawall de Stanley Park tiene su corte de mantenimiento invernal en esa época. Solo se justifica viajar entonces por dos motivos: para esquiar en las montañas del North Shore, o por Canyon Lights en Capilano, que va del 20 de noviembre de 2026 al 10 de enero de 2027.
Y acá está el argumento de venta del invierno vancouverita, que es único en el continente. La ciudad no baja del cero de manera sostenida, pero tiene tres centros de esquí a menos de media hora de auto. El mismo día podés estar bajo lluvia a 7 grados en el centro y sobre nieve a 1.250 metros en Grouse Mountain. No es una ciudad de nieve: es una ciudad de lluvia con nieve al lado, y esa combinación no existe en ningún otro lugar de Canadá.
Para la valija, entonces, la regla no es el abrigo sino el agua. Campera impermeable con capucha —el paraguas sirve poco porque suele haber viento—, calzado que no se empape y capas livianas. En verano alcanza con ropa de media estación y algo de abrigo para la noche, porque estando sobre el agua refresca. Y si vas a subir a las montañas en cualquier época, sumá una campera de verdad: arriba hace bastante menos que abajo. Las fechas de los eventos están en fiestas y eventos.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"