Vancouver es la única ciudad grande de Canadá donde el invierno no muerde. Las medias de enero y diciembre rondan los 6 grados y en todo el año caen apenas 24 centímetros de nieve: menos de lo que deja una sola tormenta en Montreal o Toronto. Está sobre el Pacífico, a nivel del mar, protegida por la Isla de Vancouver y con las montañas atrás. Ahí está su rareza: el mismo día podés estar bajo lluvia a 7 grados en el centro y sobre nieve a 1.250 metros de altura, a veinte minutos de auto.
La atracción mejor valorada de toda la ciudad es gratis y se camina. Es el Vancouver Seawall, que tiene la mejor nota de Vancouver y encima no cobra entrada: un paseo costero de 28 kilómetros que la propia ciudad describe como el sendero costero ininterrumpido más largo del mundo. Su tramo estrella son los 9 kilómetros que rodean Stanley Park, un parque de 400 hectáreas de selva templada en pleno centro, uno de los lugares mejor valorados y más comentados de todo el país, y siempre de entrada libre. Qué ver está en qué hacer en Vancouver.
Y acá se come la mejor comida asiática de América del Norte, y no es marketing: es demografía. Según el censo de 2021, el 19,6% del área metropolitana es de origen chino, en Burnaby el 33,3% y en Richmond —la ciudad pegada, donde está el aeropuerto— el 54,3%: mayoría absoluta. La consecuencia en la mesa es directa: de los doce restaurantes con estrella Michelin de la ciudad, cinco son japoneses puros y uno chino. Está en restaurantes en Vancouver.
Ahora el aviso más importante de toda esta ficha, y conviene leerlo antes de comprar cualquier pasaje. No hay vuelo directo desde Buenos Aires: toda opción tiene mínimo una escala y en la práctica dos. Si esa escala es en Estados Unidos, hace falta visa estadounidense, porque Argentina no está en el programa de exención de visas y Estados Unidos no tiene tránsito estéril: aunque solo cambies de avión, pasás migraciones. Los caminos y sus tiempos están en cómo llegar a Vancouver.
La segunda advertencia es sobre la entrada a Canadá. La eTA sirve solo si entrás volando, incluso si el vuelo viene desde Estados Unidos. El clásico "me tomo el bus desde Seattle" o "cruzo en auto por Blaine" invalida la eTA y exige visa de visitante canadiense, que es otro trámite. Lo mismo si llegás en crucero. Es el error más caro que se puede cometer con este destino.
La ciudad se recorre a pie y en transporte público sin problema. El centro es una península compacta: Gastown, Canada Place, Waterfront, Robson, Yaletown, English Bay y la entrada a Stanley Park están todos a distancia de caminata. Y hay un detalle de tarifa que vale plata: después de las 18:30 de lunes a viernes, todo el fin de semana y todos los feriados, el sistema entero cobra tarifa plana de una zona.
Es cara, y no por casualidad. El propio ente de turismo advierte que la demanda de visitantes supera la oferta hotelera y que la ciudad seguirá con déficit de camas hasta 2050. La tarifa media diaria de los hoteles del centro es de las más altas de todo Canadá y sigue subiendo año a año, así que conviene cotizar con fechas concretas y comparar antes de cerrar nada. La ventana barata es de noviembre a marzo, que es también la temporada de lluvia. Todo eso está en el clima de Vancouver, y si es tu primera vez, el free tour por Vancouver es de los mejor valorados de la ciudad y la forma más barata de ubicarte el primer día.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"