Punta Arenas come mejor de lo que uno espera de una ciudad de su tamaño y su ubicación. Tiene producto del mar de primerísima calidad, una tradición de cordero de campo muy arraigada y un puñado de restaurantes que trabajan la cocina magallánica con criterio moderno. Es de los destinos chilenos donde vale la pena reservar mesa.
La centolla es el producto emblema y hay que comerla acá. Es un cangrejo enorme de aguas frías, de carne dulce y firme, que se sirve al natural con una salsa liviana, en chupe gratinado o en empanadas. Tiene temporada de captura regulada, así que fuera de esos meses lo que se consigue es congelado y conviene preguntarlo antes de pedir, porque la diferencia entre una y otra es enorme.
El cordero magallánico es la otra estrella y compite de igual a igual. Se hace al palo, lento y sobre las brasas, y es de las mejores carnes del cono sur. Se come en restaurantes de la ciudad y en estancias de los alrededores que reciben visitantes al mediodía, que es la forma más auténtica de probarlo y suele incluir una recorrida por el campo.
Del estrecho también salen ostiones, erizos, merluza austral y congrio. Un caldillo o un chupe bien hecho en un día ventoso es exactamente lo que el cuerpo pide, y los lugares sencillos del centro suelen resolverlo mejor que los restaurantes con vista. Preguntar qué entró fresco ese día es siempre buena idea.
El calafate es el sabor local que se lleva de recuerdo. Es una baya morada silvestre con la que se hacen mermeladas, licores y postres, y tiene su propia leyenda: dice que quien la come, vuelve a la Patagonia. El licor y el pisco sour de calafate están en casi todas las cartas, y la mermelada es el mejor souvenir comestible de la región.
Para presupuesto ajustado, el mercado y las cocinerías son la respuesta. Los menús del día del mediodía incluyen entrada, plato y postre por mucho menos que la carta de la noche, y en el mercado municipal hay comedores donde se come pescado fresco a precio de barrio. Es también donde come la gente de la ciudad.
Y dos advertencias de horarios y de temporada. La cena se sirve más temprano que en Argentina y varios lugares cierran cocina antes de las once; y fuera del verano bastantes restaurantes reducen días de apertura. En enero y febrero, en cambio, conviene reservar con anticipación. Más opciones en restaurantes en Punta Arenas.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"