A Viñales se llega siempre pasando por La Habana, así que el primer tramo es el vuelo internacional. El aeropuerto de la capital es el José Martí, código HAV, y desde Buenos Aires lo habitual es volar con una escala en Panamá, Bogotá, Lima o alguna ciudad mexicana, según la aerolínea. No hay aeropuerto comercial útil en la provincia de Pinar del Río, de modo que el punto de partida real del viaje por tierra es siempre La Habana.
Desde La Habana son unos 180 kilómetros y se tarda alrededor de tres horas. El camino sale por la autopista hacia el oeste, pasa cerca de la ciudad de Pinar del Río y después sube por una carretera secundaria de curvas hasta el valle. La autopista es ancha pero está en mal estado en varios tramos, con baches, animales sueltos y bicicletas en la banquina, así que nadie hace ese trayecto tan rápido como sugiere el mapa.
El ómnibus turístico es la opción más barata y previsible. La empresa Viazul une La Habana con Viñales con salidas diarias, con aire acondicionado y bodega para equipaje, y el viaje ronda las tres horas y media o cuatro contando la parada intermedia. Se compra con anticipación porque en temporada alta se agota, y conviene llegar a la terminal con margen porque la venta de último momento es incierta.
El taxi colectivo compartido es la alternativa que usa medio mundo y funciona bien. Son autos que salen de La Habana cuando se completan cuatro o cinco pasajeros, tardan menos que el bus y te dejan en la puerta de la casa donde vas a dormir. Se arreglan a través de la casa particular en la que estés alojado, que además avisa a la de Viñales y coordina la llegada. Es informal, pero es el sistema que realmente mueve turistas en Cuba.
Si preferís algo cerrado de antemano, el traslado privado saca la incertidumbre del medio. Un auto con chofer sale a la hora que vos digas, para en el mirador y no depende de que se llene. Se puede reservar antes de viajar contratando los traslados en Viñales, que es lo más sensato si llegás con equipaje pesado, con chicos o con un vuelo que aterriza tarde.
Alquilar auto es posible, pero hay que saber en qué te metés. La flota es limitada y se reserva con mucha anticipación, el combustible escasea de verdad y las colas en las estaciones de servicio pueden llevar horas, la señalización es pobre y de noche la ruta es directamente peligrosa por falta de iluminación y de banquina. Solo tiene sentido si vas a recorrer varias provincias y tenés paciencia para imprevistos.
Adentro de Viñales casi no hace falta motor. El pueblo se camina, hay bicicletas de alquiler por todos lados, coches de caballo y un bus turístico que da una vuelta por los puntos principales del valle parando en los miradores y las cuevas. Para las vegas más alejadas, lo práctico es el caballo o una excursión con guía. Los horarios y las combinaciones están en cómo llegar a Viñales.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"