Cayo Jutías es la playa más práctica desde Viñales y la salida de un día más pedida. Está a unos sesenta kilómetros por caminos secundarios, se llega cruzando un pedraplén sobre el manglar y se tarda alrededor de dos horas por el estado de la ruta. Es arena blanca, agua turquesa, poca infraestructura y buen snorkel. Se puede resolver con el traslado a Cayo Jutías, que es lo más cómodo.
Cayo Levisa es la otra playa, más linda y más trabajosa de alcanzar. Hay que manejar hasta el embarcadero de Palma Rubia y de ahí cruzar en barco, con horarios fijos de ida y de vuelta que hay que respetar sí o sí. La recompensa es una isla chica con arena finísima, arrecife cerca de la costa y muy poca gente. Como el ferry sale pocas veces al día, conviene salir temprano y tener el regreso claro.
La ciudad de Pinar del Río está a media hora y es la visita urbana de la zona. Es la capital provincial, con arquitectura colonial de columnas, una fábrica de tabaco donde se ve el torcido a mano en escala industrial y una destilería tradicional de un licor de guayaba típico de la provincia. No es una ciudad turística ni bonita en el sentido clásico, pero completa bien una mañana si te interesa el proceso del habano.
Las Terrazas es una comunidad ecológica en la sierra que funciona como contrapunto perfecto del valle. Queda camino a La Habana, dentro de una reserva de la biosfera, y es un pueblo construido alrededor de un lago con proyectos de reforestación, talleres de artistas, senderos entre cafetales en ruinas, tirolesas y baños en pozas de río. Se puede visitar de paso, en el trayecto de vuelta hacia la capital.
Soroa está pegado a Las Terrazas y se combina en la misma jornada. Le dicen el arcoíris de Cuba, y sus dos atractivos son una cascada a la que se baja por una escalera de piedra en pocos minutos y un orquideario grande, montado en la ladera, con cientos de especies. Es una parada corta, de una o dos horas, ideal para cortar el viaje por carretera sin desviarse demasiado del camino.
Y La Habana es el destino cercano obligatorio, porque además es la puerta de entrada y salida. Está a unas tres horas y no hay viaje a Viñales que no la incluya. Lo lógico es armar el circuito con varias noches en la capital antes o después, y resolver el trayecto con los traslados desde Viñales en lugar de improvisar en la terminal el mismo día de la partida.
El consejo de armado, para que el mapa cierre. Viñales y Trinidad son las dos escapadas clásicas desde La Habana y están en direcciones opuestas, así que el orden habitual es capital, occidente, capital y después centro. Con dos o tres noches acá, un día de playa en los cayos y una parada en la sierra al volver, el occidente queda cubierto. Otras opciones en lugares cerca de Viñales.
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