Boston tiene clima continental húmedo con influencia oceánica, y las cuatro estaciones muy marcadas. La media anual es de 11,1 °C, dos grados menos que Nueva York, pero el promedio no dice lo importante: entre julio y enero hay casi veinticinco grados de diferencia.
Verano (junio a agosto). Máximas medias de 26,4 °C y mínimas de 17,6 °C, con julio como mes más caluroso (27,8 °C de máxima media). Es un verano más amable que el de Nueva York: hay bochorno, pero menos días y con noches más frescas. La brisa del Atlántico ayuda —el agua del Golfo de Maine está fría todo el año—, así que un día de 30 °C tierra adentro puede ser de 22 °C sobre el puerto. Llevá un abrigo liviano para la noche y para cualquier paseo en barco.
Otoño (septiembre a noviembre). Es la mejor época y no hay discusión. Septiembre todavía tiene 22,8 °C de máxima y 14,6 °C de mínima: el clima ideal para caminar, que es exactamente lo que se hace en Boston. Octubre baja a 16,7 °C con noches de 8,6 °C y trae el follaje. Un detalle que conviene saber: Boston ciudad cambia de color más tarde que el resto de Nueva Inglaterra, porque está al nivel del mar y el océano modera las heladas nocturnas que disparan el cambio. Si querés el follaje de postal de las montañas, esa semana es más temprano que la de la ciudad.
Invierno (diciembre a febrero). Frío de verdad: máximas medias de 4,1 °C y mínimas de -3,5 °C, con enero en -4,9 °C de mínima media. Hay días enteros en que no se pasa de cero. Y la nieve es el dato que separa a Boston de Nueva York: 125 centímetros al año contra 76, un 64% más, concentrados casi todos entre diciembre y marzo. Febrero es el mes de máxima nieve. Hay que venir con abrigo real, gorro, guantes y botas impermeables, no con una campera de entretiempo.
Primavera (marzo a mayo). Marzo todavía nieva —22,9 centímetros de normal— y abril puede nevar. Pero fines de abril y todo mayo son excelentes: 19,2 °C de máxima en mayo, días largos, los cerezos y las magnolias del Public Garden y de Commonwealth Avenue en flor, la temporada de béisbol arrancada y todavía sin la avalancha de las graduaciones.
El viento: el dato que explica todo. Boston es la ciudad grande más ventosa de Estados Unidos, con 19,8 km/h de media anual, por encima de Chicago —cuyo apodo de "Windy City" es de origen político, no meteorológico—. Está sobre una bahía abierta al Atlántico Norte sin nada que la proteja al este. En invierno eso convierte -5 °C reales en una sensación de -11 °C o menos. Es la queja universal de todo el que visita Boston en enero: el termómetro dice una cosa y el cuerpo otra. Un rompevientos por encima del abrigo cambia el viaje.
Y los nor'easters. Son tormentas costeras que se forman cuando el aire ártico choca con el Atlántico templado, más frecuentes entre septiembre y abril y más severas en pleno invierno. No son una molestia menor: cancelan vuelos en masa en Logan por días enteros, reducen el servicio de la MBTA y pueden borrarte dos jornadas del itinerario. Si viajás entre diciembre y marzo, no armes conexiones ajustadas y no dejes el vuelo de vuelta pegado al último día.
Un detalle útil: no sirve elegir el mes por la lluvia. Las precipitaciones se reparten muy parejas todo el año, entre 82 y 109 milímetros mensuales, y no hay estación seca. Lo que cambia entre un mes y otro es la temperatura, la nieve y el viento. Datos según las normales 1991-2020 de la estación del aeropuerto Logan del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos. Todo lo del calendario, en fiestas y eventos de Boston.
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