Boston fue, desde el primer día, una ciudad de ideas antes que de negocios. Eso la separa de Nueva York y explica casi todo lo demás.
La ciudad sobre una colina. En 1630 llegó a la península de Shawmut la flota de la Massachusetts Bay Company al mando de John Winthrop. En el viaje, Winthrop pronunció un sermón del que salió la frase que definiría a Estados Unidos durante cuatro siglos: "a city upon a hill", una ciudad sobre una colina, mirada por todos. Kennedy y Reagan la citarían más tarde. El nombre vino de Boston, en Lincolnshire, Inglaterra. Y hubo alguien antes: William Blaxton, un clérigo solitario que vivió cinco años completamente solo en la península y que en 1634 les vendió a los puritanos casi toda su tierra por treinta libras. Esa tierra es hoy el Boston Common, el parque público más antiguo del país, y es donde arranca el Freedom Trail.
Las escuelas antes que el comercio. En 1635 se fundó la Boston Latin School, la primera escuela pública de Estados Unidos, que sigue funcionando sin interrupción; su sitio original está marcado sobre el Freedom Trail, en School Street, que se llama así justamente por eso. Un año después, en 1636, se fundó Harvard: la institución de educación superior más antigua del país. John Harvard no la fundó — murió en 1638 y le dejó la mitad de su patrimonio y una biblioteca de cuatrocientos libros, y por eso lleva su nombre. Recorrer Harvard Yard es pisar el lugar exacto donde empezó todo eso.
Donde empezó la Revolución. El 5 de marzo de 1770, soldados británicos dispararon contra una multitud frente a la Casa de Aduanas: cinco muertos, entre ellos Crispus Attucks, considerado el primer mártir de la independencia. Hoy el sitio es un círculo de adoquines en el pavimento frente al Old State House — conviene saberlo de antemano, porque mucha gente espera un monumento y encuentra una baldosa. Las víctimas están enterradas en el Granary Burying Ground, junto a Paul Revere, John Hancock y Samuel Adams, y la entrada es gratis. El 16 de diciembre de 1773 los Sons of Liberty tiraron al puerto 342 cajones de té: hoy eso se recrea en el Boston Tea Party Ships & Museum, uno de los tres mejor puntuados de la ciudad. Y la noche del 18 de abril de 1775 se colgaron dos faroles en el campanario de la Old North Church para avisar que los británicos venían por mar. Esa iglesia, de 1723, sigue en pie y es el edificio de culto más antiguo de Boston.
La ciudad que se fabricó a sí misma. La península original medía apenas una milla cuadrada. A partir de 1820 Boston empezó a rellenar el agua, y con el proyecto de Back Bay —iniciado en 1857— más que duplicó su superficie. El dato que impresiona: durante la etapa inicial llegaba un tren de treinta y cinco vagones cargados de grava cada cuarenta y cinco minutos, día y noche, desde canteras a catorce kilómetros. La ciudad también arrasó sus propias colinas para usarlas de relleno; se llamaba "Trimountaine" por sus tres cerros, y hoy queda uno, rebajado, que es Beacon Hill. Todo Back Bay —Newbury Street, Copley Square, la Boston Public Library, la torre del Prudential— está construido sobre pilotes de madera hundidos en barro.
La ciudad irlandesa. La Gran Hambruna de 1846-1852 empujó a decenas de miles de irlandeses hacia Boston, que se instalaron primero en el North End y en Fort Hill y después en South Boston, Charlestown y Dorchester. Fueron despreciados durante casi un siglo, hasta que en 1960 un bostoniano irlandés y católico llegó a la presidencia. La biblioteca presidencial de John F. Kennedy está en Columbia Point, sobre el mar, en un edificio de I. M. Pei, y está entre lo mejor valorado de la ciudad, por encima de varios museos bastante más famosos. El North End que hoy es italiano fue antes el barrio irlandés: ese recambio es, en sí mismo, la historia de Boston.
Y una conexión que a un argentino le toca de cerca. En 1847 Domingo Faustino Sarmiento visitó en Massachusetts a Horace Mann, el gran reformador de la educación pública estadounidense, y volvió convencido. El modelo de escuela pública, gratuita y obligatoria que después implantó en Argentina salió de acá. Su correspondencia con Mary Peabody Mann duró casi veinte años —el Archivo General de la Nación conserva 156 cartas—, ella tradujo el Facundo al inglés y lo ayudó a reclutar a las maestras estadounidenses que fundaron las escuelas normales argentinas. Caminar por una universidad de Boston es, para un argentino, mirar el molde del que salió su propia escuela.
Del Big Dig al presente. Entre 1991 y 2007 Boston enterró la autopista elevada que partía el centro en dos, en la obra vial más cara de la historia de Estados Unidos. Lo que quedó arriba es el Rose Kennedy Greenway: dos kilómetros y medio de parques gratuitos, exactamente sobre la traza de la vieja autopista. Y la tierra excavada se usó para construir Spectacle Island, hoy un parque público en la bahía. Todo lo que dejó esa historia, en qué visitar en Boston.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"