Visa: se necesita, y hay que empezar temprano. Argentina no está en el programa de exención de visas de Estados Unidos, así que el ESTA no sirve: hace falta visa de turista B1/B2, que se tramita con formulario DS-160, pago del arancel, toma de huellas y entrevista. El arancel consular se paga antes de la entrevista, se abona online y no se devuelve si te rechazan la visa. Verificá el costo total vigente y los tiempos de turno en el sitio oficial del consulado antes de comprar los pasajes, porque el plazo cambia semana a semana y en 2026 hubo modificaciones en la estructura de aranceles que encarecieron el trámite.
Del aeropuerto al hotel. El colectivo Silver Line SL1 es gratis en sentido entrada a la ciudad y el Logan Express a Back Bay también. Todas las alternativas, con los tiempos reales de cada una y qué conviene según la hora en que aterrices, están en cómo llegar a Boston. Si preferís no pensarlo, el traslado privado te espera con cartel y precio cerrado.
Transporte: comprá el pase, no tapees suelto. Acá está la diferencia más importante con Nueva York y la que más plata te hace perder si no la sabés. El pasaje de colectivo es más barato que el de subte, los dos se pagan apoyando la tarjeta sin contacto, el celular o el reloj —el tap-to-pay ya funciona en subte, colectivo y ferry—. Pero la MBTA no tiene tope semanal de gasto como el OMNY neoyorquino: acá nadie te devuelve nada. Por eso conviene el pase: hay uno de un día y uno de siete, y el semanal cuesta apenas un poco más que el doble del diario, o sea que rinde muchísimo más. Con cinco viajes en una misma jornada ya te conviene el de un día; si vas tres días o más usando la T en serio, el semanal es imbatible. Los valores vigentes están en la web de la MBTA y los pases se compran en las máquinas de cualquier estación. Ojo con dos cosas: el contactless no funciona en el Commuter Rail, que va con la app mTicket o ticket de papel, y la MBTA controla el pago a bordo desde 2025.
El subte cierra temprano. Otra diferencia grande con Nueva York, donde el subte no duerme. La T funciona de 5 a 1 de domingo a jueves y hasta las 2 los viernes y sábados, pero ese es el horario en que el último tren termina su recorrido: para agarrar la última combinación tenés que estar en una estación del centro antes de las 00:35 —o de la 1:30 el fin de semana—. Si salís de cenar en el North End un martes a la una de la mañana, no hay subte. Presupuestá Uber.
Impuestos: Boston es más barata que Nueva York para comprar, y bastante. El impuesto a las ventas de Massachusetts es del 6,25% y se suma en la caja, no viene en la etiqueta. Boston no agrega impuesto municipal, así que el total es sensiblemente menor que el 8,875% neoyorquino. Y el dato que hay que tener antes de salir de compras: la ropa y el calzado están exentos hasta cierto monto por prenda, y si una prenda pasa ese tope solo se grava el excedente, nunca el precio completo. Un traje apenas por encima del límite paga impuesto sobre esa diferencia y nada más. En Nueva York el tope es bastante más bajo y encima funciona al revés: si la prenda lo supera, se grava el precio entero y no solamente la diferencia. Traducido a la práctica, una campera cara puede pagar en Nueva York varias veces el impuesto que pagaría en Boston por lo mismo. Si venís a comprar ropa, comprala acá. El monto exacto del tope conviene chequearlo en el sitio del Departamento de Rentas de Massachusetts, porque se actualiza. Y si cruzás a New Hampshire —está a hora y media— directamente no hay impuesto a las ventas.
Propinas. No son opcionales: el salario mínimo legal de un mozo en Massachusetts es apenas una fracción del salario mínimo general, justamente porque la ley da por hecho que la propina completa el ingreso. Así que acá la propina no es un premio por buena atención, es literalmente el sueldo de la persona que te atiende. En restaurante con servicio de mesa se espera entre 18 y 20% sobre el subtotal antes de impuestos; en un bar, un billete chico por trago; en taxi, alrededor del 10%; al botones del hotel, un billete chico por la primera valija y algo menos por cada una adicional. Revisá el ticket antes de firmar: varios locales ya agregan un cargo por servicio y terminás pagando propina dos veces. Más sobre cómo se come acá y qué barrio rinde de verdad, en dónde comer en Boston.
Seguridad. Boston está entre las ciudades grandes más seguras de Estados Unidos: su tasa de homicidios está por debajo de la de la mayoría de las cincuenta ciudades más pobladas del país, y en el primer semestre de 2026 los homicidios cayeron a la mitad respecto del año anterior. El delito que sí importa para un visitante es otro: el hurto. Cuidá la mochila y el celular en Faneuil Hall, en Newbury Street, en Downtown Crossing y alrededor de Fenway Park en días de partido. Y si alquilaste auto, no dejes nada a la vista adentro: el robo desde vehículo es de los delitos más frecuentes.
Horario y enchufes. Buenos Aires está una hora adelante de Boston entre marzo y noviembre, y dos horas el resto del año, porque Estados Unidos aplica horario de verano y Argentina no. La corriente es de 120 voltios con fichas de patas planas: los cargadores de celular y notebook funcionan con un adaptador simple, pero el secador de pelo o la planchita argentinos no van a andar.
Cómo aprovechar el primer día. La tarjeta se acepta en todos lados y muchos locales ya no toman efectivo, pero llevá billetes chicos: varias de las mejores panaderías del North End son solo efectivo. La ciudad tiene wifi público gratuito al aire libre —"Wicked Free Wi-Fi"— sin usuario ni contraseña. Y para ubicarte rápido, nada rinde como un free tour por Boston apenas llegás. Después, todo lo que hay para hacer está en qué visitar en Boston.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"