Lo primero es entender que el Strip se recorre por tramos, no de una. El tramo central, entre el Bellagio y el Venetian, concentra lo mejor y se hace caminando; el tramo sur, con el Luxor, el Mandalay Bay y el New York-New York, es otro paseo distinto; y el norte, con el STRAT, es el más flojo. Nadie hace los siete kilómetros de una sentada, y menos en verano. Un free tour por Las Vegas el primer día te arma el mapa mental y te explica qué conviene ver de día y qué de noche.
Las fuentes del Bellagio son el espectáculo gratuito más famoso de la ciudad y siguen valiendo la pena. Bailan sobre un lago artificial de unas ocho hectáreas, cada media hora por la tarde y cada quince minutos desde el anochecer hasta medianoche, con música distinta en cada pasada. Se ven desde la vereda, sin entrada ni reserva. Adentro del mismo hotel está el Conservatorio, un invernadero enorme que cambia la decoración cinco veces al año según la estación, y el techo de vidrio soplado del lobby. Todo eso es gratis y abre las veinticuatro horas.
Los hoteles temáticos se visitan como si fueran museos raros. El Venetian tiene canales con góndolas, puentes y un cielo pintado que siempre está en el atardecer; el Caesars Palace tiene el Forum Shops con fuentes y estatuas; el Paris tiene una réplica de la torre Eiffel a mitad de escala, de unos ciento sesenta y cinco metros; el Luxor es una pirámide negra de ciento diez metros que dispara un haz de luz vertical al cielo. Entrar a todos es libre y no te van a pedir que juegues nada.
Para ver la ciudad desde arriba hay tres opciones y no todas rinden igual. El High Roller es una noria de unos ciento sesenta y ocho metros que da una vuelta completa en media hora, con cabinas cerradas y climatizadas: es la más cómoda y la mejor para el atardecer. La torre STRAT, de trescientos cincuenta metros, está más al norte y suma juegos que se cuelgan al vacío. Y el mirador de la torre Eiffel del Paris tiene la ventaja de quedar justo enfrente de las fuentes del Bellagio, que es la postal que buscás.
Los espectáculos son la razón por la que la noche acá no se parece a ninguna otra. Cirque du Soleil tiene varios montajes fijos en teatros construidos a medida, incluido uno acuático con una pileta enorme bajo el escenario. Además hay residencias largas de músicos conocidos, magia, comedia en inglés y revistas para adultos. Conviene sacar entradas con anticipación para lo que realmente querés ver. Si preferís ordenar la noche sin caminar, un tour nocturno por Las Vegas recorre los carteles y los miradores con guía en español.
La Sphere es la novedad y cambió el skyline. Abrió en septiembre de 2023 al lado del Venetian: son unos ciento doce metros de alto por ciento cincuenta y siete de ancho, cubiertos por fuera de paneles led que proyectan un ojo gigante, una pelota de básquet o un planeta, y por dentro una pantalla envolvente que te deja adentro de la imagen. Se puede ver por fuera gratis desde varias esquinas, o entrar al espectáculo con entradas para la Sphere, que se agotan rápido los fines de semana.
El downtown y Fremont Street son la Vegas vieja y merecen una noche entera. La calle peatonal está cubierta por una pantalla curva de unos cuatrocientos sesenta metros que proyecta shows cada hora, hay tirolesa por encima de la gente y música en vivo gratis. A pocas cuadras está el Neon Museum, el cementerio de carteles de los casinos demolidos, que se visita con guía y es lo más fotogénico de la ciudad; mirá las fotos de Las Vegas y vas a entender por qué. Y si viniste con esa idea, las capillas siguen funcionando: se puede casar hasta con una boda con Elvis en la capilla Graceland.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"