Lo primero que se decide no es el hotel sino el tramo del Strip. El tramo central, entre el Bellagio y el Venetian, es el más caro y el más cómodo: tenés casi todo caminando y volvés a pie de cualquier lado. El tramo sur, del MGM Grand para abajo, sale menos y te deja cerca del aeropuerto, pero para ir al centro del Strip necesitás transporte. El tramo norte es el más barato y también el más deslucido. Y el downtown es otro mundo, más económico y con vida propia. Comparalos en hoteles en Las Vegas.
Al comparar tarifas, mirá el precio final y no el de la búsqueda. El resort fee diario se suma aparte y puede cambiar por completo el orden de tus favoritos; el estacionamiento se cobra por día si tenés auto; y algunos hoteles agregan cargos por check-in temprano o salida tardía. Un hotel que parece más caro puede terminar saliendo menos que otro con cargos altos. Antes de reservar, buscá el total con todos los cargos incluidos: es información que los buscadores muestran, pero hay que ir a buscarla.
El tamaño de estos hoteles no se entiende hasta que estás adentro. Hay complejos con más de cinco mil habitaciones, y entre el Venetian y el Palazzo suman más de siete mil suites. Eso significa que del ascensor a la puerta de tu cuarto podés caminar cinco minutos por pasillos idénticos, que hacer el check-in un sábado a la tarde puede llevar media hora de cola, y que salir del hotel para ir a la vereda implica atravesar el casino entero. Fijate en qué torre te toca la habitación: en los complejos grandes, unas quedan muchísimo más lejos que otras.
Los precios de Las Vegas se mueven como en pocos destinos del mundo. El mismo cuarto, en el mismo hotel, puede costar tres o cuatro veces más un sábado que un martes, y multiplicarse si esa semana hay un congreso grande o una carrera. De lunes a jueves la ciudad está barata; de viernes a domingo se pone cara. Si tenés flexibilidad, mover el viaje dos días te cambia el presupuesto entero, y a veces conviene incluso pagar una noche extra entre semana antes que una de fin de semana.
Dormir en el downtown es una decisión distinta, no solo más barata. Los hoteles de Fremont Street son más viejos, más chicos y con menos lujo, pero salen bastante menos, muchos no cobran resort fee o lo cobran mucho más bajo, y te dejan en medio del ambiente más divertido de la ciudad de noche. La contra es obvia: para ir al Strip necesitás micro, taxi o aplicación cada día. Sirve mucho si venís pocas noches y con el foco puesto en las excursiones al desierto.
Si viajás en familia o buscás tranquilidad, hay hoteles sin casino. Varios complejos del Strip tienen torres o edificios enteros sin máquinas ni mesas, donde no atravesás el casino cada vez que entrás y salís, y donde no hay humo de cigarrillo: en Nevada todavía se fuma dentro de los casinos y eso se nota mucho. Ojo con los menores: pueden circular por los pasillos de paso pero no detenerse en la zona de juego, y varias piletas y espectáculos son solo para mayores de veintiún años.
Reservá con tiempo si tus fechas coinciden con algo grande. Enero tiene el congreso de tecnología más grande del mundo, noviembre tiene la carrera de Fórmula 1 por las calles del Strip, y a lo largo del año hay peleas, finales deportivas y festivales que llenan la ciudad. En esas semanas no solo suben las tarifas: directamente no hay lugar en los hoteles buenos. Chequeá qué hay esos días en eventos en Las Vegas antes de cerrar la reserva.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"