Lo primero que hay que entender es que acá los monumentos no están en el centro: están alrededor. Ciudad del Este es una ciudad de 1957, sin casco colonial ni iglesias antiguas, así que el paseo urbano se resuelve en una mañana y lo importante queda a entre diez y cuarenta kilómetros: la represa, los saltos, el hito de las tres fronteras y las cataratas del lado que elijas. La consecuencia práctica es simple: acá se planifica por salidas, no por caminatas. Reservá las mañanas para las excursiones y dejá el microcentro para cuando volvés, o directamente para el día que dediques a comprar.
El Puente de la Amistad es la postal de la ciudad y la primera cosa que hay que ver. Inaugurado en 1965, cruza el Paraná en un solo arco de poco más de medio kilómetro y une Ciudad del Este con Foz do Iguaçu. Es una obra impresionante por lo que significa más que por lo que es: por ahí pasa buena parte del comercio de la Triple Frontera, y verlo de mañana, con la fila de gente cargando bultos y el río verde abajo, explica el lugar mejor que cualquier museo. Se puede cruzar a pie, aunque la vereda es angosta y en hora pico se camina apretado. Las mejores vistas del puente y del río son desde los miradores de la costanera.
La represa de Itaipú es la visita más grande del destino, en todo sentido. Está en Hernandarias, a unos veinte kilómetros del centro, y es una obra binacional entre Paraguay y Brasil que durante décadas fue la hidroeléctrica más grande del mundo. Se visita con circuito guiado desde el centro de recepción del lado paraguayo: te llevan en micro por la coronación de la presa, con el embalse de un lado y el vertedero del otro, y la escala del hormigón es difícil de transmitir en una foto. La forma cómoda de hacerlo, sumando el refugio Tatí Yupí y su fauna, es la excursión a la represa de Itaipú y el refugio Tatí Yupí.
El refugio Tatí Yupí merece párrafo aparte porque es la sorpresa del viaje. Es un área protegida administrada por la propia Itaipú, sobre la orilla del embalse, con senderos, pastizales y monte donde se ven carpinchos, corzuelas, monos, caimanes y muchísimas aves. No es un zoológico: los animales están sueltos y hay días en que se ven de a montones y días en que se ven pocos, así que conviene ir temprano, que es cuando la fauna se mueve. Se recorre en un par de horas, es tranquilo, es fresco y compensa muy bien el hormigón de la represa. Llevá repelente, que en verano hace falta.
Los Saltos del Monday son la catarata propia de Paraguay y están a un rato del centro. Quedan en Presidente Franco, a unos diez kilómetros, sobre el río Monday, poco antes de que desemboque en el Paraná. Son tres saltos que caen juntos unos cuarenta metros dentro de un cañón de piedra oscura, con una pasarela que te deja casi encima del agua y un mirador elevado enfrente. No compiten con el Iguazú en tamaño y no tiene sentido comparar, pero la cercanía al salto es mayor y se ven en poco más de una hora. En el mismo parque hay actividades de aventura, y suelen combinarse con el Hito de las Tres Fronteras en la excursión a los Saltos del Monday, el parque de aventura y el Hito de las Tres Fronteras.
El Hito de las Tres Fronteras es corto pero se disfruta, sobre todo al atardecer. Es el obelisco paraguayo pintado con los colores del país, plantado en el punto donde el río Monday desemboca en el Paraná y donde se juntan las tres fronteras: desde ahí ves el hito brasileño de Foz do Iguaçu y el argentino de Puerto Iguazú, cada uno con sus colores, en la orilla de enfrente. La visita dura veinte minutos, es gratuita y funciona muy bien pegada a los Saltos del Monday. Del lado paraguayo el paseo está bastante menos preparado que el argentino y el brasileño, así que no esperes espectáculo: lo que se viene a buscar acá es la geografía.
Dentro de la ciudad quedan un par de paradas que ordenan el resto del día. El Lago de la República es el espacio verde urbano, un lago artificial con paseo alrededor, puestos y gente haciendo ejercicio a la tardecita, muy útil para bajar un cambio después de las galerías. La Catedral San Blas, moderna y de líneas simples, marca el centro cívico, y el propio microcentro comercial, con sus galerías apiladas y su ruido, es en sí una visita que hay que hacer al menos una vez aunque no compres nada. Para ver de antemano cómo es todo esto, mirá las fotos de Ciudad del Este.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"