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Paracas

Ica - Perú

Clima en Paracas

Paracas tiene clima de desierto costero, y eso significa que prácticamente no llueve nunca. Está en una franja donde la corriente de Humboldt enfría el mar y corta la formación de lluvia, así que el año se divide menos por agua y más por sol: hay meses de cielo abierto y meses de un techo gris permanente. Es un dato liberador para planificar, porque las excursiones casi nunca se suspenden por tormenta.

El verano, de diciembre a marzo, es la mejor temporada y también la más concurrida. El sol es franco, las máximas se mueven en la banda de los veintiséis a los treinta grados, el mar está en su punto más tolerable y el desierto se ve con los colores encendidos. Es cuando llegan los peruanos de vacaciones y los feriados largos llenan los hoteles, así que reservar con tiempo deja de ser un consejo y pasa a ser necesario.

El invierno, de junio a septiembre, trae el famoso gris de la costa peruana. Baja una capa de nubes que tapa el sol buena parte del día, la temperatura se acomoda entre los quince y los veintidós grados y hay una humedad pegajosa que se siente más fría de lo que marca el termómetro. No es mal momento para viajar, porque la fauna sigue ahí y hay menos gente, pero las fotos salen apagadas.

El agua del mar es fría todo el año y a mucha gente la agarra desprevenida. La corriente de Humboldt sube agua profunda y helada desde el sur, así que aun en pleno enero el mar no invita a quedarse adentro como el Caribe. Es un destino de mirar el mar, no de bañarse en él. Los hoteles con piscina son la respuesta local a ese asunto y por eso casi todos los de la bahía la tienen.

El viento de la tarde es el fenómeno que más define el día. Suele arrancar después del mediodía, se pone fuerte a media tarde y levanta arena en toda la bahía y dentro de la reserva. Por eso todo lo que sea mar se hace a la mañana. Si te toca una tarde de viento fuerte en los miradores, el consejo práctico es cubrir la cámara y el teléfono, porque la arena fina se mete en todos lados.

En la lancha hace más frío del que uno calcula desde tierra. Se sale entre las siete y las ocho de la mañana, la embarcación es descubierta, va rápido y salpica, y el aire marino a esa hora corta. Con veinticinco grados de máxima previstos para el mediodía, a las ocho de la mañana en el agua se está incómodo en remera. Campera cortaviento, gorro y algo para las piernas cambian el paseo por completo.

La radiación solar es alta incluso con el cielo cubierto, y esa es la trampa. Los días grises de invierno queman igual, porque la nube filtra la sensación de calor pero no el ultravioleta, y en la reserva no hay una sola sombra en kilómetros. Protector, sombrero y anteojos van siempre en la mochila. El pronóstico actualizado para elegir el día está en clima de Paracas.


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