Para el argentino, el trámite de entrada a Perú es de los más simples que existen. Se entra con el DNI argentino vigente, no hace falta pasaporte ni visa, porque rige el acuerdo de libre tránsito entre los países del Mercosur y asociados. El control migratorio sella el ingreso y otorga una permanencia como turista de hasta noventa días, prorrogable según el criterio de migraciones. Conviene llevar el DNI en buen estado, sin plastificar ni roto.
La advertencia más importante de todas: en las islas Ballestas no se desembarca. Son un área protegida y el recorrido se hace enteramente desde la lancha, dando vueltas alrededor de los islotes y acercándose a las colonias. Mucha gente llega esperando bajar a caminar entre los lobos marinos y se desilusiona. Sabiéndolo de antemano el paseo se disfruta por lo que es, que es una salida de fauna vista desde el agua.
Las salidas a las Ballestas son siempre a la mañana temprano y no es un capricho. Después del mediodía el mar se pica con el viento y las lanchas dejan de salir; en días complicados las salidas del final de la mañana directamente se cancelan. Por eso hay que reservar el primer turno y dejar el margen: si te suspenden, todavía tenés la tarde y el día siguiente para reprogramar antes de que te levante el bus.
Para la lancha conviene ir preparado, aunque suene exagerado con el sol afuera. Es descubierta, va rápido y salpica, así que campera cortaviento, gorro y protector son el equipo mínimo. Y sí, las aves ensucian: sobrevolás colonias de miles de guanays y pelícanos, y algo puede caer. Es parte del folclore del paseo y todos los guías lo avisan riéndose; el gorro está justamente para eso.
En la Reserva Nacional no hay sombra, ni kioscos, ni servicios en la mayoría del recorrido. Es desierto abierto, con miradores sin techo y distancias largas entre parada y parada. Hay que entrar con agua suficiente para todo el paseo, algo para picar y el bolsillo con efectivo, porque la señal de celular es irregular y no todos los puntos aceptan tarjeta. La entrada al área protegida se abona en el ingreso.
Los vuelos sobre las líneas de Nazca marean, y hay que decirlo sin vueltas. Son avionetas chicas que hacen giros cerrados sobre cada figura para que se vea de ambos lados, y esa maniobra repetida descompone a una buena parte del pasaje. El consejo real es desayunar liviano o casi nada, tomar algo contra el mareo antes de subir y elegir un vuelo temprano, cuando el aire está más quieto y hay menos turbulencia.
Y algunas cuestiones sueltas que ordenan el viaje. La moneda es el sol peruano y en el balneario hay pocos cajeros, así que conviene llegar con efectivo desde Lima o Pisco. El agua de la canilla no se toma. La comida de mar es excelente pero el ceviche es pescado crudo, así que mejor comerlo en lugares con movimiento y al mediodía. Más recomendaciones prácticas hay en información útil de Paracas.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"