La laguna 69 es la caminata más famosa del Perú después del Camino Inca y el motivo por el que la mayoría llega hasta acá. Son unas tres horas de subida desde el estacionamiento hasta los 4.600 metros, con un tramo final de zigzag que se hace eterno, y arriba aparece un agua turquesa que no parece real, con el nevado Chacraraju atrás. La excursión a la laguna 69 sale de madrugada.
El Parque Nacional Huascarán es el paraguas que contiene casi todo lo anterior y es patrimonio de la humanidad. Adentro están el nevado más alto del país, cientos de lagunas glaciares y los bosques de queñuales, el árbol que crece más alto del mundo. La excursión al Huascarán y la laguna Chinancocha entra por Llanganuco y es la salida ideal para aclimatar el primer día.
Las lagunas de Llanganuco, Chinancocha y Orconcocha, son la postal más accesible de la cordillera. Están a unos 3.850 metros, encajonadas entre el Huascarán y el Huandoy, y se llega en auto hasta la orilla misma: no hace falta caminar nada si no querés. Hay botes a remo, un sendero corto entre los queñuales y miradores donde el agua cambia de verde a turquesa según la hora.
La laguna Parón es la más grande de la Cordillera Blanca y la que menos gente conoce. Está pasando Caraz, a poco más de 4.100 metros, y se llega por un camino de montaña angosto que es parte de la experiencia. La caminata al mirador de Parón lleva alrededor de una hora y desde ahí se ve la pirámide del Artesonraju, la montaña que muchos identifican con el logo de un estudio de cine.
La laguna Churup es la salida de aclimatación preferida de los que vienen a caminar en serio. Está a unos 4.450 metros, se sube en unas tres horas y tiene un tramo con roca donde hay que usar las manos y una soga fija, así que no es para todos. Se llega desde Pitec, muy cerca de la ciudad, y por eso el senderismo a la laguna Churup se hace en el día.
Para los que quieren montaña de verdad, Huaraz es donde se aprende. El circuito de Santa Cruz es el trekking de varios días clásico, con el paso de Punta Unión por encima de los 4.700 metros, y el nevado Alpamayo, elegido la montaña más bella del mundo en un concurso de fotografía, está en esa misma zona. La escalada en hielo en la Cordillera Blanca es la puerta de entrada al andinismo.
Y en la ciudad misma hay poco, pero ese poco vale la pena. El Museo Arqueológico de Áncash guarda la colección de monolitos de piedra de la cultura Recuay, y arriba del pueblo están las ruinas de Willkawaín, un edificio wari de tres pisos casi intacto que se visita en media mañana caminando. Podés ver cómo es todo esto en fotos de Huaraz antes de decidir.
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