Huaraz come rico, barato y contundente, que es exactamente lo que se necesita después de caminar seis horas. La cocina de la sierra de Áncash es de porciones grandes, mucha papa, mucho maíz y sopas que son un plato entero. No es una ciudad de alta gastronomía ni pretende serlo, pero se come muy bien y el que viene de comer en Lima no va a sentir que baja el nivel.
El plato bandera de la zona es la pachamanca y es una experiencia además de una comida. Carnes, papas, habas y choclo cocinados bajo tierra con piedras calientes durante horas, servidos todos juntos sobre hojas. Suele ser cosa de fin de semana y de lugares con patio en las afueras, así que preguntá dónde la hacen ese día en vez de buscarla en el centro cualquier martes.
La trucha es el pescado del Callejón de Huaylas y está en todos lados. Viene de criaderos de agua de deshielo y se sirve frita, a la plancha, apanada o en ceviche, que es la versión que sorprende al que solo conoce el ceviche de la costa. En una ciudad de montaña a más de tres mil metros, comer pescado fresco y bueno es de las cosas que uno no espera.
Las sopas son el mejor amigo del que llegó con el estómago revuelto por la altura. El caldo de gallina de la mañana, la llunca de trigo, el picante de cuy para el que se anima y los chicharrones con mote son la comida local de verdad. Empezar con una sopa liviana los primeros dos días es más inteligente que atacar de entrada con una parrilla.
La calle José Olaya es la parada obligatoria del que quiere comer como come el huaracino. Es una de las pocas calles que quedaron en pie después del terremoto de 1970, conserva las fachadas antiguas y ahí se arman las ferias de comida tradicional, sobre todo los domingos. Es el lugar donde vas a ver más gente del pueblo que turistas.
El centro también tiene la otra cara, la de la comida internacional para trekkers. Alrededor de la plaza y de Luzuriaga hay pizzerías, cafés de especialidad, panaderías con desayunos grandes y varios lugares con opciones vegetarianas, algo poco común en el interior del Perú. Es la consecuencia lógica de tener andinistas de todo el mundo pasando por acá cada temporada seca.
Dos consejos que ahorran disgustos. El primero: las excursiones largas paran a almorzar en pueblos del camino y las opciones son pocas, así que llevá algo tuyo en la mochila. El segundo: si tenés estómago delicado, evitá los jugos con hielo y las ensaladas crudas de los puestos callejeros los primeros días. Mirá dónde comer en restaurantes en Huaraz.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"