Para entrar a Cuba no alcanza con el pasaporte: hace falta también la tarjeta de turista. Es un documento aparte, una especie de visado simplificado que se tramita antes de viajar a través de consulados, agencias autorizadas o algunas aerolíneas, y que se presenta junto al pasaporte en el control migratorio. Sin ella no te embarcan. El pasaporte tiene que estar vigente con margen sobre la fecha de regreso. Tramitala apenas tengas los pasajes y no lo dejes para la semana previa, porque los tiempos varían.
El seguro médico con cobertura en Cuba es obligatorio para entrar, no es una recomendación. Las autoridades pueden pedirte la póliza en el aeropuerto y, si no la tenés, te obligan a contratar una en el momento. Fijate que la póliza diga expresamente que cubre Cuba, porque hay seguros que excluyen el país. Sumado a eso, hay que completar un formulario online antes de viajar, con datos personales, del vuelo y del alojamiento, que devuelve un código QR que te van a escanear al llegar. Hacelo en los días previos al vuelo.
Hay una consecuencia del viaje que a muchos argentinos los agarra desprevenidos. Haber estado en Cuba puede inhabilitarte para usar el permiso electrónico ESTA en futuros viajes a Estados Unidos, y obligarte a tramitar una visa presencial en la embajada, con entrevista y espera. No es un impedimento para ir a Cuba, pero si tenías pensado hacer una escapada a Miami o a Nueva York el año que viene, es un dato que conviene conocer antes de comprar y no después.
El dinero es el capítulo donde más gente se complica. Las tarjetas emitidas por bancos estadounidenses directamente no funcionan en Cuba, y el resto funciona de manera muy despareja: hay pocos cajeros, muchos comercios no tienen posnet y la conexión se cae seguido. La recomendación práctica es entrar con efectivo en euros, en billetes en buen estado y de distintas denominaciones, y cambiar de a poco. La moneda nacional es el peso cubano. Llevá todo el efectivo que vayas a necesitar, porque reponer desde adentro es dificilísimo.
Internet existe, pero es lento, caro y no se parece a lo que tenés en tu casa. Funciona con tarjetas de la empresa estatal de telecomunicaciones o con datos móviles comprados localmente, y la conexión se corta seguido, sobre todo cuando hay problemas de energía. En Trinidad hay zonas wifi en algunos espacios públicos y en varias casas particulares, con velocidad suficiente para mensajería y poco más. Descargá mapas offline, reservas y documentos antes de salir de Argentina y avisá en tu casa que vas a estar poco conectado.
El desabastecimiento es real y conviene ir preparado sin dramatizarlo. Faltan cosas básicas de manera intermitente: medicamentos, analgésicos, antibióticos, protector solar, repelente, pilas, artículos de higiene, papel higiénico, toallitas femeninas, pañales. Llevá tu propio botiquín completo, tus remedios habituales en cantidad suficiente y un poco de más. Los apagones también son frecuentes y pueden durar varias horas: una linterna, un cargador portátil bien cargado y paciencia resuelven casi todo lo que el corte genera.
Y hay dos advertencias específicas de Trinidad que valen su párrafo. La primera es el empedrado: las calles del casco son de piedra suelta e irregular, resbalan con lluvia y son incómodas de verdad para caminar, así que traé calzado cerrado con suela gruesa y olvidate de las valijas con rueditas. La segunda es el agua: no se toma de la canilla, se compra embotellada o se potabiliza. Todo lo demás —mapas, teléfonos y direcciones— lo tenés en la información útil de Trinidad.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"