Documentación: para México el DNI argentino no alcanza y hace falta pasaporte vigente. México no forma parte del acuerdo regional que permite viajar solo con documento de identidad, así que el pasaporte es el papel que sí o sí tenés que tener. Para turismo no se pide visa y la estadía autorizada es amplia, aunque el plazo concreto lo define el oficial de migraciones al ingresar y queda registrado en el sello o en el formulario. Como estos requisitos se actualizan, confirmalo en la representación consular de México antes de comprar, y si viajan menores sin ambos padres, resolvé la autorización de viaje desde Argentina.
Lo primero que hay que administrar al llegar es la altura. A 2.240 metros el cuerpo tarda dos o tres días en acomodarse: da un poco de falta de aire subiendo escaleras, dolor de cabeza, sueño liviano y, sobre todo, el alcohol pega mucho más fuerte. Las reglas prácticas son tomar bastante agua, ir liviano con el mezcal las primeras noches, no programar el día de llegada como si fuera el tercero y, si tenés una condición cardíaca o respiratoria, consultarlo antes con tu médico.
El agua de la canilla no se toma, y esto no es exageración de turista. Se compra embotellada, que está en todos lados, y los restaurantes usan agua purificada y hielo industrial sin problema. Con la comida callejera el criterio no es evitarla —sería perderse lo mejor— sino elegir bien: puestos con mucha gente local, mucha rotación de producto y todo cocinado a la vista. Llevá un antidiarreico de tu confianza en el neceser y tomatelo con calma los primeros días si no estás acostumbrado al picante.
Seguridad: la ciudad es mucho más tranquila de lo que dice su fama, pero se maneja por zonas. Roma, Condesa, Polanco, Juárez, Coyoacán, San Ángel y Nápoles son barrios donde se camina de día y de noche con normalidad. El Centro Histórico funciona muy bien de día y se vacía después de que cierran los comercios. Hay zonas que directamente no son para pasear sin conocer, como Tepito, La Merced de noche o los alrededores de la colonia Doctores. La regla que resume todo: de noche, moverse en taxi pedido por aplicación y no caminar quince cuadras por curiosidad.
Con el celular y la plata, criterio de ciudad grande. No lo lleves en la mano en el transporte lleno ni sobre la mesa de un bar, sacá efectivo de cajeros que estén adentro de un banco o un shopping y no en la calle, y llevá encima solo lo del día. Se usa el peso mexicano, la tarjeta se acepta en casi todos lados menos en los puestos de comida y en las trajineras, y siempre conviene tener billetes chicos. La propina en restaurante ronda entre el 10 y el 15 por ciento de la cuenta y no viene incluida.
Dos cosas que arruinan itinerarios si no se saben. La primera: casi todos los museos y sitios arqueológicos cierran los lunes, incluidos Antropología, el Castillo de Chapultepec, la Casa Azul y el Templo Mayor. Un lunes en esta ciudad se dedica a caminar barrios, mercados y la Basílica, que sí abre. La segunda: los domingos varios museos nacionales no cobran entrada a residentes mexicanos y se llenan muchísimo, así que si vas ese día, andá a la hora de apertura.
Lo práctico del día a día. La corriente es de 127 voltios y 60 hercios, con enchufe de dos patas planas, así que verificá que tus cargadores sean de voltaje dual y llevá adaptador. El número de emergencias es el 911 y funciona bien. La ciudad tiene alerta sísmica: si escuchás el altoparlante, la consigna es salir con calma a la calle o ubicarse en una zona segura del edificio, sin correr ni usar ascensor; cada 19 de septiembre hay simulacro nacional y suena igual. Cómo moverte está en cómo llegar a Ciudad de México.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"