El clima de Ciudad de México es una de las mejores sorpresas del destino: templado casi todo el año. Está en el trópico, pero los 2.240 metros de altura le sacan el calor, así que no vas a encontrar el bochorno del Caribe mexicano ni nada parecido a un enero porteño. Las máximas se mueven en general entre los 20 y los 27 grados según la época, y las mínimas rara vez bajan de los 5. Es una ciudad para caminar los doce meses. El widget de arriba te da el pronóstico del día concreto.
El año se divide en dos temporadas claras y conviene entenderlas antes de elegir fechas. La seca va de noviembre a abril: días soleados, cielo limpio y casi nada de lluvia. La de lluvias va de mayo a octubre, con el pico en julio, agosto y septiembre. Pero llueve de una manera muy particular, que cambia la logística del viaje sin arruinarlo.
La lluvia acá es de tarde y de golpe. La mañana amanece despejada, el cielo se carga después del mediodía y entre las cuatro y las siete cae un aguacero fuerte que dura un rato y después para. Con eso se planifica sin drama: calles y ruinas a la mañana, museos y comida a la tarde. Lo que sí genera es encharcamientos que traban el tránsito de manera brutal, así que a esa hora el metro pasa de ser una buena idea a ser la única.
La contra real del invierno no es el frío: es el aire. Entre diciembre y comienzos de mayo, con el aire seco y la inversión térmica del valle, la contaminación se estanca y hay días de mala calidad del aire, con avisos oficiales y hasta contingencias ambientales que restringen la circulación de autos. Se nota como una bruma parda sobre la ciudad y molesta a quien tiene asma o alergias. No es motivo para cancelar el viaje, pero si sos sensible, revisá el índice del día antes de programar una caminata larga.
Hay una amplitud térmica diaria grande que sorprende al que llega. Al sol del mediodía se anda en remera y apenas cae la tarde bajan varios grados de golpe: en diciembre y enero puede haber diez grados de diferencia entre las tres de la tarde y las nueve de la noche. La solución es vestirse en capas y llevar siempre una campera liviana en la mochila, aunque salgas con veinticinco grados. Y protector solar, porque a esta altura el sol pega mucho más de lo que parece.
Las mejores ventanas del año son dos. De marzo a mayo hace el calor más agradable del año, con las jacarandás violetas floreciendo en marzo, que es una de las postales más lindas de la ciudad. Y de octubre a comienzos de diciembre, cuando ya pararon las lluvias, la ciudad quedó verde, la luz es excelente para fotos y encima cae el Día de Muertos. Si tenés flexibilidad, esa segunda ventana es la ganadora.
Un aviso de calendario antes de sacar pasajes. Los primeros días de noviembre son el pico absoluto de demanda del año por el Día de Muertos, y a fines de octubre el Gran Premio de Fórmula 1 llena la ciudad. Semana Santa y las fiestas patrias de mediados de septiembre también mueven mucha gente. En esas fechas hay que reservar con meses de anticipación y pagar más; fuera de ellas, esta ciudad casi nunca se satura. Lo que pasa en cada fecha está en clima de Ciudad de México.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"