Puerto Vallarta come muchísimo mejor de lo que sugiere su fama de destino de playa. Hay tres capas que conviven: la cocina jalisciense de siempre, el pescado y marisco del Pacífico, y una escena de autor que creció fuerte en la Zona Romántica y en el centro. No hace falta elegir una: lo normal es desayunar en un mercado, almorzar en un comedor de playa y cenar en un restaurante con mantel.
El plato que hay que probar sí o sí es el pescado zarandeado. Es un pescado abierto al medio, embadurnado y hecho a la parrilla sobre leña, que se sirve entero para compartir con tortillas, limón y salsas. Es el emblema de la costa de Jalisco y Nayarit y se come mejor en los palapas de playa que en los restaurantes elegantes. Pedilo para dos personas aunque parezca mucho, porque rinde.
Los tacos son la comida diaria y en Vallarta tienen su propia versión. Además del pastor de trompo, están los tacos de birria con su caldito para mojar, muy de Jalisco, y los de pescado y camarón rebozados, que son puro Pacífico. Los puestos buenos se reconocen por la fila de vecinos y por la rotación: si hay gente, la carne se renueva y no hay riesgo. Se cena tarde y se come parado.
El mercado municipal Cuale y la isla del río son la parada obligada del mediodía. Ahí se encuentran los comedores de siempre, con guisos, sopas y pescados frescos servidos en mesas compartidas, y algo de artesanía en la planta de arriba. También hay puestos de fruta cortada con chile y limón, que es la merienda local y una manera perfecta de sobrevivir al calor de la tarde.
Las bebidas locales merecen una mención aparte porque no se consiguen en cualquier lado. La raicilla es un destilado de agave de la sierra de Jalisco, primo rústico del tequila, con carácter fuerte y ahumado; y la tuba es una bebida fresca hecha con savia de palma que se vende en el Malecón, servida con nuez y manzana picada. Las dos son de acá y las dos valen la prueba.
Para una noche distinta está el crucero con cena y espectáculo, que resuelve comida y salida juntas. Se navega la bahía al atardecer y se cena a bordo con show, con la ciudad iluminada de fondo desde el agua. El crucero con cena y espectáculo conviene reservarlo con días de anticipación en temporada alta, porque se llena.
Dos consejos honestos antes de sentarte en cualquier lado. En los restaurantes del Malecón con foto en la carta y promotor en la puerta se paga la ubicación y se come regular; caminando dos cuadras hacia adentro, en la Zona Romántica o en el centro alto, se come mejor. Y la propina no siempre viene incluida: fijate si figura en la cuenta antes de dejar otra. Más recomendaciones en restaurantes en Puerto Vallarta.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"