Asunción tiene clima subtropical húmedo, y la palabra que mejor lo define es calor. No hay estación seca marcada: llueve en todos los meses del año, aunque de forma despareja, y lo que cambia de verdad entre una época y otra es la temperatura y la humedad. Está a orillas del río Paraguay, en una zona baja, y esa combinación de agua, vegetación y latitud hace que el aire pese. Es un clima parecido al del noreste argentino, pero un escalón más intenso: quien conoce Formosa o Corrientes en enero ya sabe de qué se trata.
De noviembre a marzo el calor es extremo y hay que planificar el viaje alrededor de eso. Las máximas se instalan cómodamente entre 33 y 38 grados, con jornadas que superan los 40, y la humedad hace que la sensación térmica trepe todavía más. Las noches tampoco aflojan demasiado: es habitual que las mínimas queden arriba de 25 grados, lo que significa que el aire acondicionado en el alojamiento no es un lujo sino un requisito. En enero y febrero la ciudad funciona a media máquina, con mucha gente de vacaciones y calles vacías al mediodía.
El calor no solo se aguanta: reorganiza el día entero. La rutina local es salir temprano, entre las siete y las once, encerrarse en las horas centrales y volver a la calle después de las cinco de la tarde, cuando baja el sol. La siesta sigue siendo una costumbre real y muchos comercios chicos cierran un par de horas al mediodía. Si viajás en verano, copiá ese ritmo en lugar de pelearlo: caminar el casco histórico a las dos de la tarde en enero es una mala idea que arruina la tarde y también el día siguiente.
El invierno es la contracara y es cuando la ciudad se disfruta de verdad. Entre mayo y agosto las temperaturas son mucho más amables, con máximas frecuentes entre 22 y 28 grados y mañanas frescas. La particularidad es la inestabilidad: puede haber una semana de días casi veraniegos, de camisa manga corta, y de un día para el otro entrar un viento del sur que tira la temperatura a 8 o 10 grados. Las heladas son muy raras, pero un abrigo mediano y un rompeviento entran en la valija sin discusión, porque el cambio llega de golpe.
Las lluvias son tormentas fuertes y cortas, no llovizna larga. Lo típico es que se arme un frente por la tarde, descargue con viento y mucha agua durante una hora, y después escampe. Los meses más lluviosos suelen ubicarse en la primavera y el otoño, con abril, octubre y noviembre entre los más cargados, mientras que julio y agosto son los más secos del año. Esas tormentas anegan calles rápido, sobre todo en el centro y en las zonas bajas cerca de la bahía, así que si ves que se pone negro, resolvé el trayecto antes de que largue.
Si podés elegir la fecha, la ventana buena es de mayo a septiembre. Es el período con mejor temperatura para caminar, menos humedad, menos mosquitos y los días más secos del año. Mayo tiene además el atractivo de las fiestas patrias, y agosto el del aniversario de la fundación de la ciudad. Las peores fechas para un viaje de recorrida a pie son enero y febrero, y no por poca oferta sino por pura incomodidad física. Marzo y abril funcionan como transición razonable, todavía cálidos pero ya sin lo peor.
Qué llevar, en concreto. Ropa liviana de algodón o lino, gorro, anteojos de sol, protector solar de factor alto y repelente, que en verano es imprescindible por los mosquitos, sobre todo cerca del río y al atardecer. Una botella para recargar agua, porque vas a tomar mucha más de la que creés. Calzado cómodo y cerrado para el Mercado 4 y las veredas rotas del centro. Y un paraguas chico o piloto liviano, porque las tormentas no avisan. El detalle mes por mes está en el clima de Asunción.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"