La Serena tiene aeropuerto propio y está a apenas cinco kilómetros del centro. Se llama La Florida, código LSC, y recibe varios vuelos diarios desde Santiago, además de algunas conexiones con el norte del país. Es de los aeropuertos más cómodos de Chile por su cercanía a la ciudad: se aterriza y en diez minutos se está en el hotel, sin autopistas ni peajes de por medio. Las opciones están en cómo llegar a La Serena.
Desde Buenos Aires no hay vuelo directo y siempre se hace escala en Santiago. El tramo Santiago–La Serena dura poco más de una hora y tiene buena frecuencia durante todo el año, con más oferta en verano. Conviene dejar margen entre vuelos por el cambio de terminal en Santiago.
Del aeropuerto al centro son diez minutos en taxi o en transfer. Los traslados compartidos se coordinan con la llegada de los vuelos y dejan en el alojamiento, que con equipaje es lo más práctico. Están disponibles como traslados en La Serena.
Desde Santiago en bus son unas seis o siete horas por la ruta costera. Hay servicios frecuentes, cómodos y bastante más económicos que el avión, incluidos nocturnos con asiento cama. Es una opción muy usada por los propios chilenos, y el paisaje del norte chico —cerros pelados cayendo al Pacífico— se disfruta bastante si se viaja de día.
Para un argentino, la vía terrestre pasa por el paso de Agua Negra, con una salvedad importante. Ese cruce conecta San Juan directamente con el Valle del Elqui y es espectacular, pero es un paso de alta montaña que solo abre en los meses de verano y con horario acotado. Fuera de esa ventana hay que entrar por el paso Cristo Redentor, desde Mendoza, y bajar desde Santiago.
Alquilar auto tiene mucho sentido en este destino. El valle, las playas del sur y las reservas del norte están dispersos y con vehículo propio se manejan los horarios, sobre todo para llegar a los miradores del valle al atardecer. Las rutas principales son buenas y están bien señalizadas, y los pueblos del valle están lo bastante cerca como para volver a dormir a la ciudad sin problema.
Y la aduana chilena es estricta con los productos de origen animal y vegetal. No se pueden ingresar frutas, verduras, carnes, embutidos, lácteos ni semillas, y en los pasos cordilleranos revisan con detalle. Todo se declara en el formulario, sin excepciones, porque la multa por no declarar es alta. Más datos en información útil de La Serena.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"