Para un argentino la entrada a Chile es simple: alcanza con el DNI vigente y en buen estado. No hace falta pasaporte, ni visa, ni ninguna autorización electrónica. Los menores que viajan sin ambos padres necesitan autorización de viaje, y ese es el único papel adicional que puede pedirse en el paso fronterizo.
La entrada al parque se compra por internet y con anticipación, y esto no es opcional. El sistema chileno de áreas protegidas exige reserva previa con fecha, y en temporada alta los cupos diarios se agotan. Llegar a la portería sin la entrada emitida significa quedarse afuera después de haber manejado dos horas.
Si vas a hacer trekking con noches adentro, el alojamiento es obligatorio y se reserva con muchos meses de anticipación. No está permitido acampar fuera de los sitios habilitados y las porterías controlan que cada caminante tenga sus noches confirmadas. Para enero y febrero, la mayoría de los refugios se llenan con medio año de anticipación.
El fuego está absolutamente prohibido en todo el parque y la razón es concreta. Dos incendios provocados por descuidos de visitantes arrasaron decenas de miles de hectáreas, y el bosque de esta latitud tarda siglos en recuperarse. No se permite cocinar fuera de las zonas habilitadas, ni fumar en los senderos, ni encender nada bajo ninguna circunstancia.
Adentro no hay señal de celular ni cajeros, y eso hay que resolverlo antes. Algunos hoteles tienen wifi satelital limitado y los refugios casi ninguno. Conviene sacar efectivo en Puerto Natales, descargar los mapas sin conexión y avisar en casa que se va a estar incomunicado durante los días de caminata.
El agua de los arroyos del parque se puede tomar, y esa es una buena noticia. Es agua de deshielo y es potable en la mayoría de los cursos del sector de trekking, lo que permite viajar con una botella y recargarla en el camino en lugar de cargar litros de peso. Los guías indican en qué puntos conviene hacerlo.
Y una recomendación sobre la mochila que hace la diferencia entre disfrutar y sufrir. Bastones de trekking, protector solar fuerte —el sol de esta latitud quema aunque haga frío—, anteojos, gorro que no se vuele y un buen par de medias de repuesto. Y comida para todo el día, porque en los senderos no hay dónde comprar nada. Más datos en información útil de Torres del Paine.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"