Comer dentro del parque tiene reglas propias y conviene entenderlas antes de llegar. No hay restaurantes sueltos ni pueblos: se come en el hotel donde uno duerme, en el comedor del refugio con menú fijo, o de la propia mochila. La oferta es limitada, cara para lo que es y perfectamente comible; lo importante es no dar por sentado que se resuelve sobre la marcha.
Los refugios trabajan con pensión y hay que contratarla al reservar. Suelen ofrecer desayuno, vianda para el sendero y cena caliente, todo en horarios fijos y en mesas compartidas. Contratar la pensión completa evita cargar comida durante días, y para la mayoría de los caminantes esa cuenta cierra a favor.
Si vas por el día, la vianda te la armás vos en Puerto Natales. Los supermercados de la ciudad tienen todo lo necesario y es lo que hace la mayoría: frutos secos, barras, sándwiches, fruta y bastante agua. Las excursiones organizadas a veces incluyen box lunch y a veces no, y conviene confirmarlo al contratar en lugar de descubrirlo a mitad del sendero.
La comida de la región tiene un producto estrella indiscutido: el cordero magallánico. Se hace al palo, lento y sobre las brasas, y es de las mejores carnes que se comen en el cono sur. Se consigue en los restaurantes de Puerto Natales y en algunas estancias de la zona que reciben visitantes al mediodía.
Del mar de Magallanes salen la centolla y los mariscos que valen el viaje aparte. La centolla tiene temporada y se sirve al natural o en chupe, y hay ostras, erizos y merluza austral en las cartas de Puerto Natales. Es de esas cosas que conviene comer en el sur y no esperar a encontrarlas en Santiago.
Puerto Natales tiene una escena gastronómica mucho mejor de lo que su tamaño sugiere. El flujo de viajeros de todo el mundo empujó a que haya cocina de producto, cervecerías artesanales propias y opciones vegetarianas bien resueltas, algo poco común en el sur profundo. La calle principal y las paralelas al fiordo concentran casi todo, y a diferencia del parque, ahí se come bien sin pagar precios de hotel de montaña.
Y dos advertencias prácticas sobre horarios y temporada. Fuera del verano muchos locales de Puerto Natales cierran o reducen días, y adentro del parque los comedores tienen horarios estrictos: si volvés tarde de una caminata, podés encontrarte la cocina cerrada. Conviene avisar en el refugio si vas a demorarte. Más opciones en restaurantes en Torres del Paine.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"