Comer en San Pedro es caro y limitado, y decirlo de entrada evita la decepción. Todo llega por camión desde Calama o desde más lejos, no hay producción local de nada salvo algunas verduras de los oasis, y eso se refleja en la carta y en la cuenta. La comida es correcta, no memorable, y el atractivo del destino está afuera del plato.
La calle Caracoles concentra casi toda la oferta. Es la avenida principal del pueblo y ahí están los restaurantes con patio, las pizzerías, los lugares de sándwiches y los bares. Tiene la ventaja de que se elige caminando y la desventaja de que el nivel es parejo hacia el medio: pocas sorpresas para arriba y pocas para abajo.
Los platos que sí son de acá valen la pena buscarlos. La calapurca, un guiso espeso de maíz y carne que se sirve bien caliente, es lo más atacameño que hay. También aparecen preparaciones con quinoa, con llama y con habas de altura, y el pan amasado hecho en horno de barro que se consigue en los puestos del mercado.
Los sabores del desierto son la mejor forma de llevarse algo distinto. La rica-rica y la chachacoma son hierbas de altura que se usan en infusiones y en tragos; el chañar y el algarrobo dan dulces y arropes. Un pisco sour con rica-rica es la versión local del clásico chileno y es la recomendación más segura para probar algo que no se consigue en otro lado.
Para presupuesto ajustado, la clave es el mercado y las cocinerías. Cerca de la plaza hay puestos de comida casera con menú del día que resuelven un almuerzo completo por mucho menos que cualquier restaurante de Caracoles. Son sencillos, con mesas compartidas, y es donde come la gente que trabaja en el pueblo.
Si sos vegetariano o vegano vas a estar bien atendido, cosa rara en Chile. El perfil de viajero de San Pedro empujó a que casi todas las cartas tengan opciones sin carne bien resueltas, con quinoa, legumbres y verduras, y hay locales específicamente vegetarianos. Es de los pocos destinos chilenos donde eso no es un problema.
Y dos advertencias de logística que importan más que la carta. Los días de excursión al Tatio se sale de madrugada y se vuelve al mediodía sin desayuno decente, así que conviene tener algo comprado la noche anterior; y muchos restaurantes cierran temprano, sobre todo fuera de temporada, con lo cual cenar a las once puede dejarte sin opciones. Más lugares en restaurantes en San Pedro de Atacama.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"