La decisión más importante en Santo Domingo es elegir barrio, y para el viajero hay básicamente dos opciones. O te quedás en la Zona Colonial, que es donde está todo lo que viniste a ver y donde podés salir a caminar apenas dejás la valija, o te quedás en la zona moderna del Malecón y Piantini, con hoteles más grandes y más servicios pero dependiendo del auto para todo. Para una primera visita corta, la Zona Colonial gana sin discusión. Las opciones están en hoteles en Santo Domingo.
Dormir en la Zona Colonial tiene un encanto que no se consigue en otro lado. Hay hoteles boutique montados en casonas del siglo XVI y XVII, con patios interiores, galerías de piedra, muros gruesos y piletas chicas escondidas atrás. Son pocas habitaciones, atención personal y la sensación real de estar durmiendo dentro de la historia. La contra es que muchas de esas casas antiguas tienen habitaciones sin ventana grande, escaleras empinadas y algún crujido nocturno. Si te importa el espacio o viajás con alguien con movilidad reducida, preguntá antes de reservar.
El ruido es el punto a mirar con lupa en el casco antiguo. Las calles alrededor del Parque Colón y de la Plaza España tienen bares con música en vivo que siguen hasta tarde los jueves, viernes y sábados. Si dormís liviano, pedí una habitación al patio interno y no a la calle, o elegí una cuadra un poco más apartada del eje de El Conde. Vale al revés también: si venís por la noche dominicana, quedarte en el centro de esa movida te evita el viaje de vuelta de madrugada, que es justo cuando conviene no andar dando vueltas.
La zona del Malecón concentra los hoteles grandes de cadena. Son torres frente al mar, con vista abierta al Caribe, piletas amplias, gimnasio, casino y salones de eventos, pensadas tanto para turismo como para viaje de trabajo. Están sobre la avenida costera, que es ancha y ventosa, y desde ahí llegás a la Zona Colonial en un viaje corto de taxi. Es la mejor opción si viajás con chicos, si querés pileta grande o si preferís la comodidad previsible de una cadena internacional por sobre el encanto de la casona.
Piantini, Naco y Bella Vista son la elección de quien viaja por trabajo o quiere buenos restaurantes al lado. Es la parte moderna y acomodada de la ciudad, con torres, oficinas, centros comerciales y la mejor gastronomía. Se camina bien de día, hay buena oferta de departamentos temporarios y todo el servicio funciona. La desventaja es que quedás lejos del casco histórico y vas a depender del taxi de aplicación para cada salida, lo que en hora pico significa perder bastante tiempo sentado en el auto. Para estadías largas, sin embargo, es muy cómodo.
Cuándo reservar depende del calendario dominicano tanto como del argentino. Los momentos de mayor demanda son diciembre y enero, Semana Santa y los fines de semana largos locales, cuando además la ciudad se llena de dominicanos que vuelven de visita. En esos períodos el precio sube y los hoteles buenos de la Zona Colonial, que tienen pocas habitaciones, se agotan primero. Fuera de esas fechas conseguís lugar sin problema, incluso reservando con poco margen, y encontrás mejores condiciones en mitad de semana.
Tres cosas concretas para revisar antes de confirmar. Uno, que el aire acondicionado funcione en la habitación y no solo en los espacios comunes, porque acá no es un lujo sino una necesidad para poder dormir. Dos, si el hotel tiene generador propio, ya que los cortes de luz existen y en verano son más frecuentes de lo que uno espera. Y tres, si incluye desayuno, porque los hoteles chicos de la Zona Colonial muchas veces no lo dan y a las siete de la mañana en el casco antiguo todavía está casi todo cerrado.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"