La Zona Colonial se visita caminando y ese es el plan completo del primer día. Todo lo importante entra en un rectángulo de unas quince o veinte cuadras entre el río Ozama y el Parque Independencia, así que no necesitás transporte: salís del hotel, caminás, parás a tomar algo frío y seguís. Lo que sí conviene es arrancar temprano, porque después de las once el sol pega fuerte y el empedrado devuelve calor. La lista ordenada con horarios y cierres está en qué hacer en Santo Domingo.
La Catedral Primada de América es la parada número uno y no es un título simbólico. La Catedral de Santa María de la Encarnación se empezó a levantar en 1512 y se terminó a mediados del siglo XVI, lo que la convierte en la primera catedral construida en el continente americano. Es de piedra caliza dorada, mezcla gótico tardío con detalles renacentistas en la fachada principal y adentro conserva capillas laterales, retablos y sepulcros. Tiene código de vestimenta, no se entra con short muy corto ni con los hombros descubiertos, y cierra al mediodía en algunos días.
El Parque Colón, justo enfrente, es la plaza donde se junta todo el mundo. Tiene la estatua de Cristóbal Colón levantada a fines del siglo XIX, palomas, lustrabotas, bancos a la sombra y cafés alrededor. Es el mejor lugar para sentarse y entender el ritmo de la Zona. De ahí sale El Conde, la calle peatonal que atraviesa el casco de punta a punta y desemboca en la Puerta del Conde y el Altar de la Patria, donde descansan los restos de Duarte, Sánchez y Mella, los tres padres de la independencia de 1844.
El Alcázar de Colón y la Plaza España son el segundo gran bloque. El Alcázar fue la casa de Diego Colón, hijo de Cristóbal y primer virrey de la isla, y hoy funciona como museo con mobiliario, tapices y objetos de los siglos XVI y XVII. Da sobre la Plaza España, una explanada abierta al río donde de noche se llenan las mesas de los restaurantes. Al lado están las Casas Reales, el edificio que alojó la primera Real Audiencia de América y la Capitanía General, hoy convertido en uno de los museos mejor armados de la ciudad.
La calle Las Damas es la primera calle empedrada del Nuevo Mundo y se camina en cinco minutos. Baja desde las Casas Reales hasta la Fortaleza Ozama, con faroles, muros de piedra y portones antiguos, y el nombre viene de las damas de la corte de María de Toledo, esposa de Diego Colón, que salían a pasear por ahí. Al final está la Fortaleza Ozama, la fortificación militar más antigua del continente, levantada a principios del siglo XVI, con la Torre del Homenaje desde la que se ve el río, el puerto y los techos de toda la Zona. Para hacerla con alguien que te ordene la historia está la visita guiada por la Ciudad Colonial.
Del otro lado del río están el Faro a Colón y los Tres Ojos. El Faro a Colón es un monumento enorme de hormigón en forma de cruz acostada, inaugurado en 1992 para los quinientos años de la llegada de Colón, que guarda un mausoleo con restos que la República Dominicana reivindica como los del navegante, en una disputa vieja con Sevilla. Los Tres Ojos son lagunas de agua transparente dentro de cuevas de piedra caliza, con pasarelas, escaleras y una cuarta laguna a cielo abierto a la que se cruza en una balsa tirada a mano. Están cerca uno del otro y se combinan en la misma salida.
Cerrá con las ruinas, el Malecón y el Mercado Modelo, y tené en cuenta los cierres. Las ruinas del Monasterio de San Francisco y las del Hospital San Nicolás de Bari, el primer hospital de América, quedaron a cielo abierto y de noche las de San Francisco se usan como escenario de conciertos populares. El Mercado Modelo es el lugar clásico de artesanía, ámbar y larimar, y ahí se regatea siempre. Varios museos cierran los lunes, así que no dejes ese día para la parte cultural. Si querés ver la ciudad entera sin caminar tanto, el tour panorámico por Santo Domingo resuelve las distancias.
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