El avistaje de ballenas jorobadas es la excursión que justifica el viaje, pero solo entre mediados de enero y mediados de marzo. Las salidas parten del muelle de Santa Bárbara, ocupan buena parte de la mañana y las hacen barcos con guía y permiso, porque el área está regulada y hay reglas de distancia y de cantidad de embarcaciones. Se ven saltos completos, aletazos y colas al sumergirse. Llevá rompeviento, gorro y pastilla si te marea el mar, porque la bahía picada se siente.
El Parque Nacional Los Haitises es el paisaje más raro y más fotogénico del país. Del otro lado de la bahía, decenas de mogotes de piedra caliza cubiertos de vegetación salen del agua como panes de azúcar en miniatura, rodeados de manglares por los que la lancha entra en silencio, y en las paredes de las cuevas hay pictografías taínas anteriores a la conquista. Se llega solo en bote; la salida clásica es la excursión a Los Haitises y Cayo Levantado.
La cascada del Limón es la postal de montaña de la península y también la más exigente. Está en el interior, a mitad de camino entre Samaná y Las Terrenas, y se llega por senderos de tierra que suben, bajan y cruzan arroyos, a caballo con guía o caminando si tenés estado físico. La caída ronda los cuarenta metros y termina en una poza donde se puede nadar. La opción más elegida es el paseo a caballo hasta la cascada del Limón.
Playa Rincón se gana sola el título de mejor playa de la zona. Son varios kilómetros de arena clara encerrados entre el cabo Cabrón y un cerro cubierto de selva, con cocoteros hasta el borde del agua, un río de agua dulce en un extremo y ni un hotel a la vista, apenas unos ranchos que sirven pescado frito. Se llega por un camino de tierra que castiga a los autos bajos o en lancha desde Las Galeras; lo cómodo es la excursión a playa Rincón.
Cayo Levantado es el islote clásico de la bahía y conviene saber qué se compra. Está a pocos minutos de navegación del pueblo, tiene arena blanca, agua calma y sombra de palmeras, y una parte de la isla está ocupada por un resort cerrado al público, así que las excursiones usan el sector abierto. Es una parada corta, ideal para meterse al agua después de las ballenas o de Los Haitises, y no un plan de día entero. En temporada alta se llena cuando coinciden varias lanchas.
Las Terrenas y Las Galeras son los dos polos opuestos de la península. Las Terrenas es el pueblo más europeo del país, con presencia francesa e italiana de décadas, restaurantes sobre la arena, música hasta tarde y playas largas como Bonita, Cosón y Las Ballenas. Las Galeras está al final del camino, es minúsculo y tranquilo, y funciona como base para las playas más salvajes de la punta este. Si querés verlas antes de elegir, mirá las fotos de Samaná.
Para el que quiere movimiento hay dos salidas que se llevan bien con el resto del programa. Una es el recorrido en cuatriciclo por caminos rurales, plantaciones y playas, la forma más rápida de ver el interior sin depender de un auto propio: se contrata como tour en quad por Samaná. La otra es el free tour por Samaná, que sirve para entender el pueblo y su historia el primer día.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"