Para el argentino que va de turismo no hace falta visa para entrar a República Dominicana. Alcanza con el pasaporte en regla y con el boleto de salida, que en algún control te pueden pedir. La tarjeta de turista, que antes se compraba aparte al llegar, hoy viene incluida en el pasaje aéreo de los vuelos comerciales, así que no tenés que hacer ninguna cola extra ni pagarla por separado. Si viajás por otro motivo que no sea turismo, el trámite es distinto y hay que consultarlo antes.
Lo que sí hay que hacer sí o sí es el formulario electrónico de entrada y salida. Se completa por internet antes de viajar, reemplaza a las viejas planillas de papel de migraciones y aduana, y al terminarlo te devuelve un código QR que tenés que mostrar tanto al entrar como al salir del país. Guardalo impreso y también en el celular, porque la señal en el aeropuerto puede fallar justo cuando hace falta. Se hace por familia o de forma individual y no lleva mucho tiempo.
La moneda es el peso dominicano y el dólar circula casi como segunda moneda. En hoteles, excursiones y comercios turísticos te van a aceptar dólares sin problema, pero el cambio que aplican rara vez es el mejor, así que para el día a día conviene tener pesos. Los cajeros automáticos están en los pueblos grandes y no en las playas alejadas: si vas a Las Galeras, a playa Rincón o a la cascada, salí con efectivo desde antes, porque ahí no hay dónde sacar ni siempre se puede pagar con tarjeta.
La electricidad es el detalle que más argentinos agarra desprevenidos. Acá la red es de 110 voltios y los enchufes son de patas planas, al estilo estadounidense, así que necesitás adaptador y, para algunos aparatos, transformador. Los cortes de luz son parte de la vida local y muchos hoteles funcionan con generador propio, que suele tardar unos segundos en arrancar. Si dependés de un equipo médico o de trabajo, preguntá antes cómo resuelve el alojamiento los cortes.
Con el agua y la comida, las reglas de siempre del trópico. No tomes agua de la canilla: comprá botella, que se consigue en todos lados, y usala también para los hielos si estás en un lugar muy modesto. Los puestos de comida en la calle funcionan bien cuando ves movimiento y rotación, y mal cuando la comida está hace horas al sol. Llevá repelente con buena concentración, porque hay mosquitos que transmiten dengue, y cubrite al atardecer, que es cuando más pican.
Los horarios, el idioma y la propina siguen una lógica propia. El idioma oficial es el español, con acento caribeño rápido que al principio cuesta, y en Las Terrenas vas a escuchar tanto francés e italiano como español. La hora local va una hora atrás de la Argentina y no hay cambio de horario en el año. En restaurantes, la cuenta suele venir con impuestos y con un cargo de servicio ya sumado, así que la propina extra es un gesto voluntario y no una obligación.
Un par de datos prácticos para tener a mano antes de salir del hotel. El número de emergencias es el 911 y funciona en todo el país. El centro de salud más completo de la zona está en los pueblos grandes, y para algo serio te derivan a Santo Domingo, motivo suficiente para no viajar sin cobertura médica. La señal de celular es buena en los pueblos y desaparece en los caminos de montaña y en algunas playas. Más detalle en la información útil de Samaná.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"