La comida dominicana de todos los días se llama "la bandera" y es el plato que vas a ver en cada mesa al mediodía. Son arroz blanco, habichuelas guisadas y una carne, casi siempre pollo guisado, res o cerdo, con ensalada verde y tostones o plátano hervido al costado. Es abundante, sabrosa y muy barata en cualquier comedor de barrio, y es la manera más rápida de comer bien sin entrar en el circuito turístico. Buscala en los comedores del centro y cerca del mercado.
El desayuno tradicional se llama mangú y merece un intento aunque suene raro para el paladar argentino. Es puré de plátano verde hervido y machacado, servido con cebolla encurtida encima y acompañado de huevo frito, queso frito y salami dominicano, combinación que localmente se conoce como "los tres golpes". Es contundente, salado y te deja sin hambre hasta la tarde. Los hoteles todo incluido lo tienen casi siempre en el buffet, aunque en versión más suave que la de la calle.
Lo que distingue a la costa norte del resto del país es el pescado con coco y todo lo que sale del mar. El pescado se guisa en leche de coco con tomate y hierbas, una receta con clara herencia caribeña, y también se sirve frito entero con tostones. Sumale langosta, cangrejo, camarones al ajillo y el chillo. Los mejores lugares suelen ser los más simples: ranchos de madera al borde de la playa, con piso de arena y el pescado del día en un cajón con hielo.
Para el fin de semana y los días de lluvia está el sancocho, que es el plato de reunión familiar. Es un guiso espeso con varias carnes y una batería de tubérculos tropicales, yuca, ñame, yautía y plátano, que se cocina durante horas y se sirve con arroz aparte y aguacate. El chivo guisado, con su gusto fuerte y su fama de venir del noroeste, es la otra especialidad que vale pedir. Ninguno de los dos entra en la categoría de comida liviana, así que no lo programes antes de tirarte por los toboganes de Damajagua.
La comida de calle es buena, barata y hay que saber elegirla. El chimi es el sándwich nacional, una hamburguesa de cerdo o res con repollo y salsa rosada que se vende de noche en carritos; los yaniqueques son masa frita crocante que se come en la playa; y las empanadas y los pastelitos aparecen en cada esquina. La regla de siempre: puesto con mucha rotación y cola de locales, comida caliente hecha al momento, y nada de ensaladas crudas ni hielo dudoso.
Para tomar, el repertorio local es corto y muy bueno. La cerveza Presidente se pide bien fría, casi congelada; el morir soñando es jugo de naranja con leche y hielo, refrescante y sin alcohol; y la mamajuana es una infusión de ron, vino y hierbas que todo el mundo te va a ofrecer. El ron dominicano tiene además un vínculo directo con la ciudad, porque una de las marcas más conocidas del país nació justamente en Puerto Plata a fines del siglo diecinueve.
Sobre dónde comer, la geografía manda y conviene repartir. El malecón y el casco histórico concentran los comedores locales y algún restaurante con terraza; Cabarete tiene la mejor oferta internacional de la zona, con mesas puestas literalmente sobre la arena; Sosúa combina pescado fresco con cocina europea por sus residentes extranjeros. Si estás en un todo incluido, salí al menos dos noches: el buffet cansa antes de lo que creés. Más opciones en restaurantes en Puerto Plata.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"