Cali tiene un solo clima durante todo el año y eso hay que asumirlo antes de armar la valija: calor. Está a unos mil metros de altura, en pleno valle geográfico del río Cauca, y eso la ubica en lo que en Colombia llaman tierra caliente. La temperatura media anual ronda los veinticuatro grados, con máximas que casi todos los días llegan a los treinta o treinta y dos y mínimas que rara vez bajan de los diecinueve.
Lo que más sorprende al argentino es que de noche refresca poco. No existe el alivio nocturno al que estamos acostumbrados en Córdoba o en Mendoza: a las once de la noche siguen haciendo veintipico de grados y bailando se transpira muchísimo. Por eso los locales bailan con ropa liviana y por eso conviene tener alojamiento con ventilador o aire acondicionado, que en Cali no es un lujo sino una condición para dormir.
La brisa de la tarde es el fenómeno local que cambia el día. Cae desde la cordillera Occidental a media tarde y baja la sensación térmica de manera notoria, y es lo que vuelve las noches caleñas soportables y sociables. Es también la explicación de por qué la vida de esta ciudad pasa tanto en terrazas, patios y calles: adentro hace más calor que afuera.
No hay verano ni invierno, hay temporada seca y temporada de lluvias. Las lluvias se concentran en dos períodos: uno de marzo a mayo y otro de octubre a noviembre. Los meses más secos son enero y febrero, y después julio y agosto. La diferencia de temperatura entre una época y otra es mínima, casi imperceptible: lo que cambia es cuánto llueve, no cuánto calor hace.
La lluvia tropical no arruina el viaje, pero desordena la tarde. Cae fuerte, concentrada, muchas veces al final del día, y en una o dos horas se termina. No conviene planificar la subida a las Tres Cruces o el zoológico en un día de aguacero anunciado, pero tampoco hace falta reprogramar el viaje entero. Lo razonable es dejar los paseos al aire libre para la mañana y guardar los museos, el mercado y las clases de baile para la tarde.
Qué llevar en la valija, concretamente. Ropa de algodón y liviana, calzado cómodo que aguante subidas —San Antonio y los cerros son todo pendiente—, protector solar de factor alto porque estás cerca del ecuador y el sol pega vertical, repelente para las noches y una campera de lluvia fina o un paraguas chico. Abrigo no hace falta: literalmente no lo vas a usar, salvo que subas al lago Calima, donde sí refresca.
Cuál es la mejor época, si hay que elegir una. Diciembre, por la Feria de Cali, y agosto, por el Petronio Álvarez, son los dos momentos en que la ciudad está en su punto máximo, con la contra de que los hoteles se llenan y suben. Enero y febrero son secos, tranquilos y cómodos. Los promedios mes por mes, con lluvias y temperaturas, están en clima de Cali.
IMPORTANTE: las compras realizadas con tarjetas de crédito argentinas, se pagan en pesos argentinos a la cotización del "dólar tarjeta / turista"